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Los salarios a dedo generan desempleo

La solución no es el veneno que los comunistas quieren recetar a El Salvador, de hundirlo en una dictadura a la cubana, sino liberar la economía, reducir impuestos, fomentar la formación de capital y respetar la institucionalidad   

La última de las grandes pensadas del partido en el poder es subir el salario mínimo, con lo cual creen que se va a mejorar el poder adquisitivo de la población y que todos estarán felices.

Pero como el más simple análisis lo demuestra, toda alza en el salario mínimo, o alzas en salarios y costos de manejar negocios o servicios, provoca desempleo y empuja los precios hacia arriba, por lo que esa clase de beneficios equivale a un tiro por la culata.

 El alza, además, no tiene sentido cuando más del sesenta por ciento de los trabajadores en nuestro país labora en el sector informal y de seguro continuarán así  para evitar incrementos en sus costos, además de que, al formalizarse, tendrán que pagar impuestos y sabrán lo que es que el gobierno no les pague una mejor tasa de interés por usar sus ahorros de pensiones, como le ocurre al resto.

Históricamente los salarios mínimos fueron decretados por presión de sindicatos de obreros blancos que, en esa forma, excluían a trabajadores negros recién liberados que estaban dispuestos a ganar menos.

Pero cuando un salario está por encima de la capacidad de un trabajador para producir suficientes bienes o servicios que paguen ese salario en adición de sus prestaciones (pago de Seguro, vacaciones, aguinaldo, etcétera), cubrir el local donde labora, los equipos que usa, cancelar los créditos que el negocio recibe y, además, dejar una ganancia, esa persona o no es contratada o pierde su empleo.

Es por eso que, al decretarse alzas en los salarios, siempre se incrementa el desempleo.

La solución no es veneno, sino libertad para producir

Los que están en el poder se la pasan “escupiendo para arriba”, en este caso anunciando una ley que, por una parte, impide que se amplíe la base tributaria, mientras, por la otra, genera un desempleo que le afectará políticamente, ya que para toda la gente perder el empleo en estos momentos de crisis es una gran calamidad, pues con frecuencia una persona pasa meses para encontrar nuevo empleo.

A ello hay que agregar un hecho indiscutible: las alzas salariales salen de los bolsillos de toda la gente en un país, sea a través de más altos precios o reducida oferta. Y esas alzas también incluyen los costos causados por las cargas tributarias y por las extorsiones.

Esto lleva a muchos a preguntarse si los países están condenados a bajos salarios, reducidos servicios, como sucede aquí, a cero crecimiento...

La respuesta es no y los ejemplos positivos son las naciones industriales, economías como la de los Tigres de Asia, de naciones antes comunistas como Vietnam y la misma China Continental y también casos que son un ejemplo para todas las edades: el de Alemania, destrozada por los bombardeos cuando estaba ya vencida y que en diez años se reconstruyó en lo esencial gracias a su economía libre, de mercado y a sus sensatas prácticas educativas.

La solución no es el veneno que los comunistas quieren recetar a El Salvador, de hundirlo en una dictadura a la cubana, sino liberar la economía, reducir impuestos, fomentar la formación de capital y respetar la institucionalidad, los pesos y contrapesos que rigen las democracias.

Democracia y libertad son los únicos remedios capaces de levantar al enfermo grave que es nuestra patria.