Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Los rojos nos endeudan y gastan pero es la gente la que paga

La enormidad de las deudas y el hecho de que el país está perdiendo eficiencia y competitividad, indican que puede llegar el punto de no retorno, cuando no podamos enfrentar una catástrofe natural

ue el país tiene capacidad para continuar endeudándose afirmó el coordinador de los comunistas, a quien, resulta evidente, no sólo no le aflige que en eso de deudas estemos con el agua hasta el cuello como lo expuso Alecus, sino también que ni siquiera se plantea cómo se van a pagar esos compromisos y a quiénes les caerá encima la carga.

De lo que todos pueden estar seguros es que ni al buen señor ni a ninguno de la secta roja les tocará sacarse dinero del bolsillo para pagar, sino al esforzado y buen ciudadano salvadoreño, a sus hijos y a sus nietos.

Los que trabajan y producen, los que nos levantamos temprano y nos acostamos tarde para ganar el pan con el sudor de nuestras frentes cumpliendo el mandato bíblico, seremos quienes costearán los derroches y la pitanza de los zánganos de la colmena.

Es claro que el coordinador de los comunistas cree que mientras no se tope la tarjeta y haya prestamistas dispuestos a seguir hundiendo al país para llevar a cabo, pero ficticiamente, "obras sociales con rimbombantes nombres como apoyar al pequeño comercio o contribuir a la formación de artesanos o lo que sea", habrá crédito. Y para esos prestamistas no hay problema de que una vez que el dinero se desembolse, se pase de bolsillo en bolsillo hasta privatizarse...

Como los miembros del actual régimen nunca trabajaron en el mundo real, desconocen la faceta esencial de financiamientos y préstamos, que es incrementar la capacidad para generar riqueza, ampliar operaciones o volverse más competitivos.

Hay préstamos para construir viviendas, hacer un viaje o superar un mal momento en los flujos de dinero en cualquier negocio, pero eso encaja en el cuadro general de lo que es el trabajo y la producción desde el punto de vista de los financiamientos. Quien es sujeto de crédito ha demostrado, con el tiempo, usar con prudencia y acierto los préstamos que recibe, lo que también significa que el acreedor tiene seguros los fondos que, en todo caso, son de terceros, de los depositantes.

Es válido suscribir préstamos pero para realizar obras perdurables

Es también natural que los gobiernos ---pero no cuando caen en poder de aventureros e irresponsables---, necesiten dinero para realizar obras apremiantes (una carretera, una generadora de electricidad), pero es distinto y es un engaño al colectivo, que cada vez entiende mejor lo que sucede aquí, cuando el dinero se usa para mantener enormes burocracias improductivas, una clase parasitaria.

El coordinador de los comunistas, dice que el país está en capacidad de seguirse endeudando pero sin responder a la pregunta de rigor: ¿Endeudarse para qué? Endeudarse todavía más de lo que se está, cuando no hay obras de beneficio para la gente, para la población y para el desarrollo. El régimen adquiere las deudas para consumo, para sostener su burocracia.

No se ha pasado de repartir dinero de unos a otros sin provecho perdurable, pues los uniformes del año pasado nadie más los usa...

La enormidad de las deudas y el hecho de que el país está perdiendo eficiencia y competitividad, indican que puede llegar el punto de no retorno, cuando no podamos enfrentar una catástrofe natural ni recuperar el desarrollo ni poner en pie la economía, lo que sólo se logra cuando hay solvencia y buen crédito.