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Los inexplicables nombramientos de los últimos regímenes

El actual presidente de CEL debe limpiar la institución de prácticas y personas que la ensuciaron, despilfarraron sus recursos además de manipularlos, fueron culpables de malas obras contratadas con malas compañías

No está clara la razón que tuvo Funes para nombrar a Leonel  Flores como director del Seguro “Social”, sea para ayudarle a sobreponerse de un mal momento en sus ingresos o contar con su apoyo en sus personalísimos proyectos, fueran éstos cuales fueran. Hasta el momento Flores tiene varios reparos en Probidad, incluyendo ingresos que no se han justificado debidamente, todo lo cual, afirma dicho señor, lo aclarará en su oportunidad.
 
Lo que sí resulta evidente es que Flores no aportó nada de valor al Seguro, sea elevando su eficiencia, corrigiendo lacras, mejorando la atención a los pacientes, llevando a cabo obras importantes, ocupándose de los mantenimientos de instalaciones y equipos... llegó, devengó y dejó todo peor que antes, a juzgar por el hecho de que el Seguro pretende subir las cuotas cuando hay una reducción en la calidad y la cuantía de los servicios.

Flores sería de los funcionarios pasivos que llegan a firmar, contra los activos que se ponen a trabajar y no descansan recorriendo las instituciones, hablando con el personal y pacientes, revisando obras.

Esto no debe extrañar. Los nombramientos de la actual y la previa gestión, e inclusive en los últimos doce años, fueron para cumplir compromisos, dar algo a alguien, colocar conmilitones, acolchonar parentelas y amigatelas, indistintamente de si los nombrados tenían alguna capacidad o experiencia para desempeñarse siquiera con una decorosa mediocridad.

Pero que alguien salga con un patrimonio de seiscientos mil dólares, según Probidad...

El señor Flores dice que el propósito es llegar a Funes, de quien su exmujer dijo: “Sufro más por la pérdida de mis perritos que por la de mi marido”. De eso no podemos hablar, aunque se sabe de un grupo de jóvenes salvadoreños que piensan postular a Funes como ministro de economía y de desarrollo, dadas sus ejecutorias, siendo la principal haber pasado en cinco años, de una modesta casita alquilada, a grandes mansiones,  carros y camionetas de lujo, viajes ostentosos... si se nombra en Economía, nos aseguran, El Salvador puede alcanzar el bienestar de Suiza o Noruega en un santiamén.

Nuestro pobre país necesita una figura de ese calibre, la del hombre de acción que de pronto es capaz de labrarse una fortuna inmensa a juzgar por las señales. Pues hay que detener la caída del país en todos los rubros (exceptuados la violencia, la venta de droga en las calles y el deterioro de la obra física incluyendo carreteras).

Funes irrumpió en el mundo capitalista con un donativo de tres millones de dólares que públicamente recibió.
 

¿Es que ha sido CEL
una especie de caja chica?  
 

 Lo que deja entrever el actual presidente de CEL al declarar que la institución “era feudo de intereses particulares”, en el anterior período, cuando no se daba cuenta de nada y se terminó con el gran hoyo de El Chaparral, pagándose por orden de Funes una enorme suma a los responsables de tal tropelía, según lo denunció el exdiputado Mario Valiente.

CEL fue convertida en una especie de caja chica del régimen, en la que metía mano cuando faltaban recursos, a juzgar por el hecho de que nunca han rendido cuentas de los manipuleos efectuados.

El actual presidente de CEL debe limpiar la institución de prácticas y personas que la ensuciaron, despilfarraron sus recursos además de manipularlos, fueron culpables de malas obras contratadas con malas compañías, la metieron en litigios imposibles de ganar y pagaron con oro por esas gestiones.