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Los "hackers" tras los sistemas que mueven al mundo actual

Se pueden robar secretos industriales o alterar vuelos, lo que es más grave cuando se trata de movimientos militares, como digamos los barcos de guerra que operan en el Golfo Pérsico

Nerón, un tristemente célebre emperador romano, se lamentaba de que Roma no tuviera una sola nuca para poder cortarla de un tajo. Y respecto a las persecuciones y matanzas que perpetró en los cristianos, se debe considerar que en la primera batalla entre ejércitos cristianos que tuvo lugar en el Siglo Cuarto de nuestra era, más cristianos murieron que durante los previos tres siglos.

Así está sucediendo en el Medio Oriente hoy en día, en que más musulmanes están muriendo a manos de otros musulmanes, que por otras causas.

Pero si Roma no tuvo un solo pescuezo, el mundo contemporáneo sí lo tiene, que son las interconexiones de sistemas por Internet o enlaces similares. Y el riesgo de paralizar a un país, o una ciudad, rompiendo sus enlaces cibernéticos no sólo es una posibilidad, sino también una amenaza real de acuerdo con un alto funcionario de Seguridad Nacional de los Estados Unidos.

El declarante puso una serie de ejemplos: el sistema eléctrico de una región como ya pasó, aunque por otra causa, en el noreste de Estados Unidos, dejó a hospitales sin electricidad, trenes subterráneos paralizados, ascensores detenidos de golpe, maquinarias que dejaron de funcionar de un instante a otro.

Es suficiente que veamos a nuestro alrededor para entender lo mucho que dependemos tanto de la electricidad como de conexiones seguras de Internet, en nuestra vida diaria. Cocinamos con electricidad, nos iluminamos con electricidad, nos comunicamos usando electricidad… la vida sin electricidad equivaldría a retroceder cientos de años, con el agravante de que un mundo que se sostiene en lo eléctrico es en extremo vulnerable.

El almirante Michael Rogers, comandante del cibercomando de Estados Unidos y director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), señaló quienes son dos promotores de interferir con sistemas para eventualmente destruirlos o paralizarlos: los chinos rojos, los rusos, como de seguro regímenes delincuenciales como Irán y Corea del Norte.

Todos esos enemigos de Occidente, dice, han ido refinando métodos para penetrar sistemas, el "hacking". Una modalidad es recoger información sobre el trabajo, los sistemas empleados y los datos confidenciales de empresas y entidades de gobierno. Eso se dio hace poco, como ejemplo, cuando unos "hackers" robaron del consorcio de ventas Target los datos de las tarjetas de crédito de veinte millones de sus clientes, lo que obligó a cancelar las tarjetas y emitir nuevas.

Pero también se pueden robar secretos industriales o alterar vuelos, lo que es más grave cuando se trata de movimientos militares, como digamos los barcos de guerra que operan en el Golfo Pérsico.

Cuando en el Norte se resfrían en el Sur caen con neumonía

Frente a esas amenazas hay empresas y entidades que tienen sistemas cerrados, lo que les obliga a mantener paredes infranqueables, siendo los "firewalls" de los ve- hículos, la plancha entre motor y el espacio de pasajeros, un ejemplo.

Es evidente además que paralizar una región interfiriendo en sus sistemas eléctricos no sólo causa grandes daños en ese espacio, sino también afecta enormemente a otras zonas y países, como sucede con las plagas: nadie puede quedar inmune a enfermedades que tarde o temprano se pueden propagar a naciones o continentes vecinos, como la influenza o la peste negra.

En cuanto a nosotros hispanoamericanos…

Se dice, desde siempre, que cuando Estados Unidos se acatarra, el sur del Hemisferio cae con neumonía. Y dada la concatenación, los vasos comunicantes que hay en el mundo actual, todos terminan apestados.