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Las espantosas carnicerías de la semana pasada

En el mundo es seguro que lo peor está por venir, como lo demuestran los últimos acontecimientos. Y, a causa de ello, en Estados Unidos se intensificaron las medidas de seguridad durante la celebración de su Independencia.

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a identidad de los asesinados en la masacre de Túnez, donde la mayoría de víctimas era británica, ha ido saliendo a luz al repatriarse sus cuerpos y ser entregados a sus familias. Cada historia de ellos es un drama, desde la abuela que deja cuatro nietos, el joven que perdió a su novia, la pareja que cumplía muchos años unida...

Las últimas palabras de una señora a su esposo fueron: "I love you..." y similares historias se dan en el atentado contra una mezquita shiíta de Kuwait en el que perecieron numerosas mujeres y niños, como habría también sucedido si el demente musulmán logra detonar un enorme tanque de gas en la empresa francesa donde laboraba. El enloquecido decapitó a su jefe y llegó al extremo de tomarse una "selfie" con el cadáver.

El terror se ha enseñoreado en el Medio Oriente, en el norte de África, en Somalia y Nigeria, en los territorios subsaharianos, en Libia, ahora transformada en otro Estado fallido. Y en Siria, el ISIS, la expresión máxima de la intolerancia y la locura, ordenó la decapitación de dos mujeres acusadas de brujería.

El jueves de la semana pasada se recrudecieron los atentados contra gente indefensa, cascos azules en un convoy, creyentes congregados en mezquitas celebrando el final del Ramadán, aldeanos, soldados egipcios en el Sinaí.

A esto se suman las persecuciones a etnias, a miembros de otras religiones, a sectas distintas a la suya. Hitler la emprendió contra judíos, polacos, gitanos y otras minorías en los campos de exterminio; los del ISIS y otros grupos musulmanes están masacrando a cristianos, forzándolos a huir de países, ciudades y regiones en las que estaban asentados desde hace milenios. Se han publicado fotos de niños a quienes decapitan y hasta crucifican...

La marca del terrorismo es el ensañamiento contra personas inocentes e indefensas.

La tragedia en este El Salvador es la matanza de personas inocentes —madres con sus pequeños hijos, conductores de buses y pasajeros, policías en su día de descanso, estudiantes, muchachos de barriadas, personas que se resisten a extorsiones— que deja una estela de dolor indescriptible, más cuando niños quedan en orfandad.

La lucha contra el terror es tarea de profesionales

El terror está sentando sus reales en nuestro país reviviendo, en parte, el horror de los años Setenta y de la agresión comunista, al igual que el terror que prevalecía entre los reclutados por la guerrilla.

El asesinato de una muchachita de seis años es el indicio de la descomposición en que se está cayendo. Y, como dice Mauricio Vargas, se está perdiendo el control del territorio.

Recuperar ese control y pacificar es el gran reto y tarea de todos. Y lo primordial es que el grupo en quien recae el manejo de la seguridad y combate contra la delincuencia ceda el lugar a profesionales más preparados para esa lucha.

En el mundo es seguro que lo peor está por venir, como lo demuestran los últimos acontecimientos. Y, a causa de ello, en Estados Unidos se intensificaron las medidas de seguridad durante la celebración de su Independencia.