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El joyero de Kirchner sale huyendo de Argentina

Las joyas son la gran debilidad de los que amasan inmensas fortunas de la noche a la mañana, al estilo de los pequeños traficantes con sus gruesas cadenas de oro en los barrios bajos de las grandes ciudades

Para salvar su vida, el joyero de Cristina Kirchner huyó de Argentina temiendo una agresión después de que reveló los gastos en joyas de la mujer, otro caso más de una socialista que practica el capitalismo de los despilfarradores que tanto atacan, informó el ABC de España.

Lo que es el presente régimen argentino se expuso al mundo con el asesinato del fiscal Alberto Nisman, dos días antes de que presentara querella en los tribunales contra Kirchner principalmente por supuesto encubrimiento de los culpables del atentado dinamitero contra un centro judío de Buenos Aires en que el murieron más de ochenta personas.

La muerte del fiscal que, en un inicio se dijo era suicidio —y los dictadores se especializan en suicidar opositores, como la periodista rusa Ana Politkóvskaya— , ahora va quedando claro a las autoridades que fue un claro caso de asesinato para quitarlo del camino por sus averiguaciones.

Si Kirchner, que ha sido declarada imputada en el caso que investigaba Nisman, supera esta crisis que parece terminal, podemos, como en la obra teatral "Evita", llorar por Argentina, que no levanta cabeza desde que Perón arrasó con la institucionalidad, con la economía y con las hermosas tradiciones de la que fuera hasta entonces una de las diez potencias económicas mundiales.

Evita, la mujer de Perón en esos años, la "campeona de los descamisados", se sirvió del país, derrochó a manos llenas en viajes, suntuosidad y joyas, y amasó una fortuna propia que quedó en una caja fuerte en Suiza cuya clave se desconoce hasta ahora.

Como populista la Kirchner predica una cosa pero hace otras muy contrarias y, además, repugnantes.

Las joyas son la gran debilidad de los que amasan inmensas fortunas de la noche a la mañana, al estilo de los pequeños traficantes con sus gruesas cadenas de oro en los barrios bajos de las grandes ciudades, al igual que los zoológicos privados y los autos deportivos de los capos.

La defensa de los demagogos es el voto del embrutecido

Se dice en Francia que las fortunas robadas o de origen delictivo se esconden, pero no se puede esconder el tren de vida y las suntuosidades de sus dueños. Esto va desde grandes mansiones, joyas y automóviles de gran lujo, hasta los inexplicables enriquecimientos de algunas de sus parentelas y mujeres.

En la obra "Gomorra", que describe las operaciones de la mafia napolitana Camorra, se cuenta cómo los capos viven en palacios escondidos en medio de barriadas populares y tras paredes y muros modestos. Pero esos palacetes se pueden detectar desde el aire, más ahora que los drones permiten ver por encima de los muros.

Igual que los drones, los testimonios de gente que sirvió a esos corruptos y escapan, como ahora el joyero de la Kirchner, son clave para deshojar las conjuras, lo que no está sucediendo en Argentina, que ya tiene una tradición de perseguir a quienes desafían las estructuras del poder corrupto, hasta ahora con el asesinato del fiscal Nisman.

La gran defensa de las dictaduras populistas es el respaldo de los embrutecidos con la demagogia y las falsas promesas de los que usufructúan el poder, una tradición que se remonta hasta el inicio del peronismo y las grandes concentraciones de embobados.

Es lo que está sucediendo en Venezuela, es la desgracia de Ecuador y la total ruina de Cuba.