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Se inventan un monstruo para escapar de los reales

El que capitanea a los comunistas tiene un motivo para luchar contra fantasmas inventados: nadie puede reclamarle por no solucionar las lacras y graves problemas que está sufriendo el país

Para los comunistas, en palabras de quien los menea e impulsa, la lucha del partido debe ser contra “la oligarquía neoliberal”, un fantasma que ellos mismos han inventado y que nadie, en verdad, logra fotografiar ni identificar.

—La lucha no es contra los espantosos niveles de criminalidad que ensangrientan a El Salvador y lo ha convertido en el país más violento del mundo;
—la lucha no es contra el narcotráfico, que envenena a nuestra sociedad y nos ha convertido en un punto de paso de la droga;
 —la lucha no es contra la corrupción, que ha desmoralizado a los sectores de trabajo y que se muestra en los opulentos niveles de vida de parejas e individuos que, hasta hace poco, carecían de patrimonio más que modesto;
—la lucha no es contra la pobreza que, en los últimos diez años, a causa de disparatadas políticas económicas, castiga a más y más familias en el territorio;
—la lucha no es contra el creciente desempleo y subempleo, que azota a tantos sectores y afecta la producción. Que el costo de la vida suba a causa del saqueo fiscal, los impuestos decretados para nada importante se debe, en parte, a que la gente productiva no fabrica ni comercia ni siembra porque faltan inversiones que los pongan en actividad.

 La lucha tampoco es contra las extorsiones, que están arruinando a la pequeña y mediana empresa en las comunidades controladas por las pandillas.

No. Lo esencial para los comunistas es combatir a la oligarquía neoliberal, pese a que hay ya una voraz oligarquía roja que se hace con lo ajeno a través de muchas artimañas, como lo demostró el inexplicable enriquecimiento del expresidente de la Asamblea Legislativa.

El que capitanea a los comunistas tiene un motivo para luchar contra fantasmas inventados: nadie puede reclamarle por no solucionar las lacras y graves problemas que está sufriendo el país, porque simplemente se encoge de hombros: esos problemas que usted menciona, señor, son secundarios. Nosotros, los comunistas —bien pueden decir—, tenemos que enfocar el esfuerzo contra la oligarquía neoliberal.

La matanza diaria y el desastre económico son algo que, de seguro, piensan encarar una vez que la oligarquía neoliberal esté vencida...

Esto es correr tras fantasmas, espejismos, demonios inventados.
 

No existen las brujas
pero sí las cacerías de brujas
  

Es lo que se denomina “cacería de brujas”. Las brujas no existen pero ir tras ellas fue, a lo largo de siglos, muy rentable, pues las denunciantes tenían derecho a una parte de los bienes de sus pobres víctimas quienes, por lo general, eran quemadas vivas.
(Por cierto que caricaturistas argentinos solían representar a la Kirchner montada sobre una escoba...).

En lo que hemos visto y conocido, jamás encontramos que en alguna universidad europea, japonesa, del Primer Mundo, se imparta cátedra de “neoliberalismo”, como tampoco hay estudios científicos sobre oligarquías, la naturaleza de un oligarca, concebida como un genial señor que fundó Zara y logra, casi de la nada, convertirse en el hombre más rico de España.

Ningún oligarca lo ha acusado de haberse apropiado de su tajada oligárquica...

El Salvador está marchitándose, deslizándose en la calamidad, lo que no aflige a los oficialistas; para ellos lo esencial es combatir las oligarquías neoliberales, existan o no existan, pues combatirlas puede ser muy provechoso, como lo era para las mujeres que denunciaban brujas...