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Es inmoral reunir pandillas con el Consejo de Seguridad

Proponer esa suerte de acercamientos es herir profundamente a las familias y a las víctimas del terror pandillero, manchar la memoria de los jóvenes y personas de bien que han sido asesinados

No es lícito ni conveniente que el Consejo de Seguridad se reúna con pandilleros, declaró el Fiscal General, comentando una propuesta que ha generado estupor en muchos sectores. Afortunadamente, miembros de esa entidad lo han descartado.

Pero por encima de ello está la dimensión moral, lo que nunca desvela a la izquierda roja pero que es el fundamento de la civilidad, del Orden de Derecho y la coexistencia interna como externa.

No puede una nación ser miembro de la comunidad civilizada y al mismo tiempo estar entre las que tienen el mayor número de homicidios en el mundo.

Proponer esa suerte de acercamientos es herir profundamente a las familias y a las víctimas del terror pandillero, manchar la memoria de los jóvenes y personas de bien que han sido asesinados, irrespetar al cuerpo policial que está siendo agredido semana a semana, ignorar el sufrimiento de los pequeños comerciantes y emprendedores que sufren del acoso de extorsionistas y bandoleros.

La ausencia de un plan efectivo contra el crimen organizado y el narcotráfico, así como las ambigüedades gubernamentales en el tema de la tregua pandilleril, inquietan a la gente de trabajo, que cuida y se esfuerza por proteger a sus familias, sectores que ponen buena cara a las tormentas que azotan al cuerpo social y que hacen lo que está a su alcance por mantenerse al buen lado de la decencia y el decoro.

La propuesta es una señal más del problema que afronta nuestro país respecto a la criminalidad y explica el sentido no declarado de la visita del consejero Thomas Shannon a la región: no se está haciendo lo suficiente para combatir el crimen ni se realiza en coordinación con otros gobiernos.

Y a esto se agregan los contactos de los rojos con la dictadura venezolana, oprobioso despotismo que ha sido vinculado con el narcoterrorismo y con bandas yihadistas del Medio Oriente.

Pero mientras ellos persisten en sus contactos con la delincuencia, los que van desde el trato especial a los cabecillas hasta el llamado diálogo entre pandillas, rechaza parlamentar, oír, analizar en común y buscar coincidencias con los sectores de trabajo, las gremiales que los representan, sus voceros y la oposición política, que el previo régimen de manera continua insultaba, amenazaba y vilipendiaba, además del saqueo que viene perpetrándose.

No es posible querer acercarse a Dios y aliarse con el diablo

Con frecuencia se dice, lo que no es cierto, que el problema de la criminalidad es causado por la falta de oportunidades, frase que insulta a las personas desempleadas acusándolas de ser delincuentes. Pero es obvio que mucha tensión social iría a la baja y parte del problema de los jóvenes sería resuelto si la economía fuera bonancible.

Sin embargo, no habrá bienestar sin entendimiento, sin reglas claras y sin restablecer los mecanismos de buen gobierno. Que tal cosa es posible lo demuestra lo sucedido con los regímenes comunistas de la Indochina: después de la orgía totalitaria, la que les llevó a una pobreza aniquiladora y al borde de las hambrunas, esos países tomaron la vía capitalista, siendo los que con mayor celeridad están privatizando todos los sectores económicos y han elevado su presencia en el comercio mundial.

El Gobierno debe comprender que no es posible disfrutar alianzas con el diablo y a un mismo tiempo acercarse a Dios y lograr prosperidad.