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¿Hay suficientes maestros para el programa computacional?

Si no hay buenos techos, es poco probable que las computadoras duren mucho, pues los ladrones de todo pelaje no van a descansar hasta hacerse con ellas, lo que es una sombra muy negra sobre el proyecto

Con el mejor ánimo de contribuir al éxito del programa de dotar a las escuelas con computadoras, expondremos algunas experiencias, tanto personales como de formación profesional, esperando con ello evitar que se malogre el esfuerzo.

Las computadoras, como todo equipo de cualquier naturaleza, dependen críticamente del cuidado que reciben, de los programas que las hacen funcionar, de los contenidos que elaboran.

De allí una máxima que rige el mundo de la computación: si a los equipos se les alimenta sabiduría y buenas cosas, el equipo produce sabiduría y buenas cosas; si en cambio lo que entra vale muy poco, lo que sale también valdrá muy poco (garbage in, garbage out).

El mantenimiento es una área crítica en todo lo relacionado con máquinas, equipos de oficina, mobiliario e instalaciones lo que, a su vez, obliga a disponer de piezas de recambio, personal especializado y talleres, del tamaño que sean, para tales servicios.

Los mantenimientos, por desgracia, no son el área fuerte del presente régimen, como lo demuestra desde el abandono en que están los servicios sanitarios, los techos y las instalaciones de la mayoría de escuelas, hasta los aires acondicionados de los quirófanos de los hospitales.

Si no hay buenos techos, es poco probable que las computadoras duren mucho, pues los ladrones de todo pelaje no van a descansar hasta hacerse con ellas, lo que es una sombra muy negra sobre el proyecto.

A esto se suma otra realidad: si no hay suficientes profesores para enseñar inglés, no parece probable que los haya para enseñar computación. Una solución es el voluntariado, conseguir que personas de cada comunidad, diestros en el uso de computadoras, puedan asistir a los maestros en enseñar. Tal cosa habría sido más natural y fácil con el sistema Educo, pero por desgracia lo que hizo el actual mandatario fue suprimirlo de golpe sin siquiera evaluar lo realizado.

Menos computadoras y más libros se necesitarían en el sistema

En ninguna parte, que sepamos, los estudiantes utilizan las computadoras todo el tiempo, pues deben oír explicaciones, interactuar con los maestros, responder preguntas, copiar, leer sus textos... y ese tiempo las computadoras quedan en desuso.

Lo procedente, y esta es una sugerencia a Educación, es que las clases de computación sean parte del tiempo en aulas preparadas para ello, lo que implica, además, contar con proyectores y poder enlazarlas en redes virtuales. En tal manera, un número mucho menor de computadoras logra el objetivo que se busca, con la ventaja de que esos espacios de cada escuela pueden cerrarse brindando mayor seguridad.

No deja de ser incongruente, hay que anotarlo, que se quieran poner computadoras en cada pupitre cuando las escuelas carecen en su mayoría de libros de texto, que son el auxiliar más importante, si no el decisivo, para formar mentes, impartir conocimientos y enseñar a pensar.

Hay programas y herramientas básicas que un estudiante debe conocer para luego valerse de las computadoras con el fin de seguir aprendiendo y buscar información en el Internet que le sea útil para sus propios estudios y, más adelante, trabajar en el mundo real.

Pero, además, las computadoras y gracias a todo lo que está disponible en el Internet, le facultan a seguir formándose, entrar a museos virtuales, viajar por ciudades lejanas gracias a videos, explorar galaxias y sumergirse en los microcosmos que nos rodean.