Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Hay que devolver las fábricas a los fabricantes despojados

Para reactivar la economía venezolana y sobre todo potenciar el abastecimiento de bienes esenciales a la población, la Asamblea Nacional debe poner en marcha un programa que devuelva las empresas y centros de producción a quienes las manejaban

El descalabro del chavismo venezolano --moral, político, económico y en prácticamente todos los órdenes de la vida nacional -- golpeó con toda fuerza a la población por la aguda escasez de alimentos y bienes esenciales, desde pollos y aceite comestible, hasta papel higiénico, baterías y repuestos de automóviles.

Lo anterior no es nada de extrañar, dado que el régimen persiguió, expropió y destruyó ganaderías, agroindustrias, mueblerías, fábricas de alimentos, hoteles y lo que en un momento dado fueran el blanco de las truculencias y ocurrencias del gran líder Hugo y sus sucesores.

En la mayoría de casos esas unidades productivas se entregaron a “los trabajadores” o fueron tomadas por esbirros del régimen para hacerlas funcionar, pero tan pronto los responsables, dueños, o grupo gestor dejaban de dirigirlas, lo que había operado bien se venía abajo y, en casi todos los casos, luego quedó en el abandono.

No hay papel higiénico en Venezuela porque los fabricantes dejaron de recibir materias primas y se encontraron sin capital para trabajar; no hay huevos ni pollos porque los avicultores fueron despojados y, al quedar a la deriva, todo se vino al suelo.

Como sucedió en El Salvador cuando los golpistas en 1980 entregaron “al pueblo” las tierras más productivas, los bancos y las exportaciones: en menos de cuatro meses los bancos estaban en bancarrota, mientras las cooperativas agrarias arruinaron las tierras y al día de hoy no pasan de ser enormes potreros en quiebra.

Es natural que los únicos que pueden levantar una papelera son sus despojados dueños, como los únicos que van a operar con eficiencia una ganadería son los ganaderos que fueron sus dueños, como los únicos que van a hacer funcionar los hospitales son sus médicos, administradores y personal.

De lo anterior se deduce que para reactivar la economía venezolana y sobre todo potenciar el abastecimiento de bienes esenciales a la población, la Asamblea Nacional venezolana debe poner en marcha un programa que devuelva las empresas y centros de producción a quienes las manejaban y administraban.

Mientras no se lleve a cabo el retorno en el tiempo es simplemente imposible que despegue el país, ya que ni siquiera tiene las reservas monetarias para importar todo lo que requiere.
 

No será tarea fácil
revertir la destrucción chavista 

Al despanchurrarse el “glorioso bloque socialista de naciones” los nuevos Estados, como una faceta esencial en reimplantar el Orden de Derecho, devolvieron --cuando fue posible localizarlos-- bienes, caudales y hasta títulos nobiliarios a personas o sus descendientes que fueron despojados de ellos al caer esos países en la dictadura.

Y un ejemplo es la cadena hotelera Kempinsky, propiedad de una familia judía que recuperó parte de lo material aunque nunca lo que sufrió en persecuciones y martirios.

Y aquí vamos a citar un caso, el de los alemanes e italianos despojados de sus bienes en El Salvador al estallar la Segunda Guerra Mundial: ninguno de los países centroamericanos devolvió a sus dueños originales las propiedades confiscadas, fuera de El Salvador cuando Napoleón Viera Altamirano, en ese momento ministro de Economía, lo llevó a cabo.
     
Cuando se restablece la confianza y cesan agresiones, la gente se pone a trabajar de nuevo, desde reconstruir ciudades bombardeadas hasta fundar nuevas fábricas y negocios. Eso necesita Venezuela después de la devastación perpetrada por el chavismo.