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Haga el nuevo alcalde auditoría de lo que hay al llegar

D'Aubuisson, como alcalde, debe recorrer cada dependencia, hablar con los que buscan servicios, sentarse al lado de cada empleado para conocer lo que hace

l alcalde electo de Santa Tecla ha pedido una auditoría de la municipalidad, que estuvo por varios años bajo control de los comunistas.

Antes o después de tomar posesión el nuevo edil debe tener todas las cifras sobre la mesa, para evitar que luego quieran atribuirle lo que corresponde a otros, incluyendo la práctica que se dice había de solicitar "donativos" para obtener permisos.

A ello se suma el saqueo que perpetran los salientes de enseres de oficina, escritorios, chapas, puertas y hasta sanitarios, como sucedió cuando los rojos dejaron la alcaldía de San Salvador acarreando con lo que podían.

Hubo un nombrado en la Corte de Cuentas que, de no haber sido por los empleados que montaron guardia, habría cargado hasta con la cerámica del piso.

Al salir los duartistas del poder, lo único que no se pudieron llevar fue la propia Casa Presidencial frente al cuartel "El Zapote".

Pero más grave aún es la carga de deudas adquiridas por esos municipios que deben luego pagar la gente y las nuevas autoridades. Es lo de "yo hago el préstamo, me lo gasto y luego tú y tus hijos lo pagan por los próximos cincuenta años".

Para muestra, las deudas suscritas por los rojos en San Salvador y las del municipio de Nuevo Cuscatlán en los últimos tres años.

La Municipalidad tecleña, como todo municipio del país, trabaja con recursos públicos, con dineros que pagan los vecinos. Y esos dineros se devuelven a las comunidades en servicios, idealmente procurando que haya honradez, eficiencia y transparencia en el manejo y en el gasto.

Las municipalidades, se debe agregar, no son "negocios de familia" para nombrar en los distintos puestos a parientes y amigotes, ni menos para financiar actividades partidistas.

Toca asimismo a los buenos y honestos alcaldes rechazar las prácticas nepotistas que son el signo del actual régimen que, desde hace casi seis años, ha venido nombrando en cargos públicos a personas que no tienen la capacidad ni las credenciales para desempeñarse en ellos.

Que no falte ni sobre personal y hable con la gente que llega

Cuando el emperador Francisco José le dijo a Mozart que el problema de su música era que tenía "demasiadas notas", la respuesta fue que tenía las notas necesarias. Y al oír sus composiciones, el mundo está de acuerdo: ni una sobra ni una falta.

Lo que debe ser el criterio para evaluar el personal de una dependencia pública: que tenga el personal necesario para cumplir bien con las tareas que debe desempeñar, sin que sobren ni que falten. Y lo probable, "conociendo a los buitres", es que hay más de la cuenta, que son planillas infladas en exceso.

Y esa es una importante tarea de todo buen alcalde: evaluar, calificar y con base en ello conservar o quitar. Pues cada puesto inútil carga sobre la gente del municipio y estorba dentro de las instituciones.

D'Aubuisson, como alcalde, debe recorrer cada dependencia, hablar con los que buscan servicios, sentarse al lado de cada empleado para conocer lo que hace. Y no olvidar algo importante: si hay largas filas de personas esperando es que no hay eficiencia, ni nadie que vaya a lo largo de la fila revisando si las personas tienen sus papeles en regla y no se expongan a esperar en vano.