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Hacen viajes para ver sólo lo que quieren ver

Hacen frecuentes viajes pero no ven la prosperidad de países que aplican las leyes del mercado, aunque vayan a caer de rodillas en Cuba o Venezuela, países arruinados y empobrecidos por el "socialismo".

Google, la compañía tecnológica, ha desarrollado unos anteojos que, además de mejorar la visión del usuario, son una pantalla en la cual puede accederse a la Internet, ver vídeos, recibir información sobre el estado del tiempo, contar con un GPS con mapas… las posibilidades son pasmosas, un paso hacia el mundo de maravillas que está desenvolviéndose ante nuestros ojos.

Las maravillas, empero, siempre han estado allí; son lo que el mundo real atesora de potencial. Todo es ponerse a buscar, tener la curiosidad de mirar lo que está al otro lado de la montaña, leer libros de las otras estanterías, hablar con los que han rodado tierra.

Doña Mercedes de Altamirano, cofundadora de EL DIARIO DE HOY, tenía el buen hábito de preguntar, indagar, querer saber cómo se hace algo, explorar nuevas posibilidades. Y ese hábito de andar preguntando lo legó a su familia.

Preguntar, por otra parte, es también confesar que no se sabe todo o, como con Sócrates, que sólo sabemos que no sabemos nada.

Es el problema de muchos viajeros que, al igual que una valija, pueden recorrer el mundo pero sin que el mundo pase por ellos. Y eso sucede porque andan con anteojos puestos que no les dejan ver otras realidades fuera de la propia. Como los talibanes, los miembros de sectas fanáticas.

Ignoran la prosperidad capitalista

y la miseria socialista

Ese es uno de los graves problemas del actual régimen salvadoreño: que sus miembros, de tan modestas capacidades, nunca preguntan pues dan por sentado que lo saben todo.

Saben de fabricar medicinas, de agricultura, de economía, de comercio exterior e intercambio, de administración y, dado que lo saben todo, esa sabiduría está completa en las obras de Marx y de Engels, ¿entonces para qué preguntar a los no iniciados?

Ese es el motivo por el cual cuando CAPRES o la Asamblea convocan a productores, comerciantes o a quienes sea, se monte un diálogo de sordos, donde pontifica el que es dueño de toda la sabiduría, diciendo a todos cómo deben manejar sus negocios, sus fábricas, sus exportaciones y hasta sus vidas.

Se llega inclusive a no oír a los pocos sabios dentro de su movimiento: no le hicieron caso a su exministro de Economía que habría sido capaz de bajar sensiblemente el precio de la gasolina y los carburantes importados, aplicando sus fórmulas secretas.

No sabemos de un productor, aunque es posible que los haya, a quien un funcionario o un grupo de diputados que están para decretar leyes o regulaciones que se relacionen con su campo, le pida conversar para conocer sus puntos de vista o quiera ir a visitar su fábrica o maquila.

A los funcionarios de la izquierda local nunca se les ve en actos culturales importantes ni en conciertos o en conferencias, pero tampoco recorriendo fábricas, yendo a conocer cómo opera una agroindustria, hablando con exportadores, visitando el estado ruinoso de las tierras "del sector reformado" que antes fueron grandes generadores de empleo y de cosechas.

Más triste es que hacen frecuentes viajes (pagados con los impuestos del sector productivo nacional y de todos los salvadoreños) pero no ven la prosperidad de países que aplican las leyes del mercado, aunque vayan a caer de rodillas en Cuba o Venezuela, países arruinados y empobrecidos por el "socialismo".