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¿Habrá llegado el momento de echar a andar el Puerto?

El vicepresidente Ortiz tiene en sus manos la tarea de echar a andar el Puerto, lo que se facilitará si se reúne y trabaja con quienes, en su momento, tuvieron esa responsabilidad

El nuevo gobierno se propone en un breve plazo poner en marcha el Puerto de La Unión que, precisamente por la oposición de la izquierda, está postrado desde hace seis años a un altísimo costo para el país, tanto por los gastos de mantenimiento de una obra paralizada como por las oportunidades perdidas.

El Puerto iba a ser --y ojalá lo sea en el futuro cercano-- un motor de desarrollo para el oriente de la República debido a los empleos y movimiento comercial que generaría, así como por las actividades conexas que vuelve posible.

Lo importante es que el gobierno reconozca lo que es la gran realidad de los puertos: aislados no mueven gran cosa, por lo que se deben concesionar a operadores en gran escala que hagan de la terminal marítima un destino clave dentro de su red de movimientos de transporte de carga.

Con el Puerto, como con las inversiones en generación de energía, lo esencial es ser parte de sistemas productivos de rango mundial, como sucede con las cadenas hoteleras que mueven a turistas y grupos humanos entre sus unidades nacionales e internacionales.

De allí que la postura inicial de la izquierda, de mantener el control "en manos salvadoreñas", es el equivalente a meterse un balazo en una pierna, impidiendo la dinámica esencial.

Grandes cadenas de administración portuaria son pocas en el mundo, "se reconocen al verlas", sin necesidad de indagar mucho, y cada una de ellas enlaza parte de sus movimientos con otras que operan en las mismas zonas geográficas. Se levanta carga en un puerto, se deja en otro una parte donde reciben nueva carga, navegan al siguiente destino… el operador aislado sólo ve pasar los barcos sin que carguen o descarguen en sus instalaciones.

Abran los ojos, señores,

a la realidad de la producción

Por la oposición durante la presidencia Saca y por la paranoica incapacidad luego, mientras nuestro gran Puerto languidecía, los países vecinos ampliaron sus puertos y los interconectaron, reduciendo la oportunidad de integrarse al ir y venir de los barcos. Y al no hacer regulares dragados de los canales de acceso, dragados que se llevan a cabo en todos los puertos del mundo, rehabilitar esas vías tiene un costo muy alto ahora.

El vicepresidente Ortiz tiene en sus manos la tarea de echar a andar el Puerto, lo que se facilitará si se reúne y trabaja con quienes, en su momento, tuvieron esa responsabilidad, entre ellas la diputada Ana Vilma de Escobar, que se convirtió en una conocedora de primer nivel del asunto.

No es necesario inventar la pólvora, o aprender lo mismo cada vez, cuando hay atajos… en todo caso evítese a los vendedores de camioncitos chinos y a los que andan cabildeando por empresas brasileras, lo que ya le costó al país un hoyo de ciento y tantos millones de dólares.

El Puerto vuelve posible dinamizar la zona oriental –-tendría la función de una fábrica de empleos y de una fábrica de empresas de todo tamaño— como sirve además de terminal para el suministro de gas y energía al resto de la República.

Y ahora hay que replantear la entrega a usurpadores de las vías del ferrocarril, vías que están allí para instalar en ellas desde gasoductos y oleoductos, hasta ferrocarriles de carga. Abran los ojos, señores, a la realidad de la producción y el intercambio.