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De no haber ganancias, volvemos a las cavernas

Hay muchos buenos ejemplos de economías con cero ganancias. Venezuela es uno de ellos; Cuba es otro; el Neolítico es un tercero, pues los hombres de las cavernas no pasaban de hacerse collares con piedras

Lo que inquieta, irrita y confunde a personajes del oficialismo sobre las AFP es que ganen dinero, sin duda pensando que en el mundo de trabajo todo se tendría que hacer “por amor al arte”: las ganancias que haya deben, en su mente, pasarse a las arcas estatales para que sea el partido comunista el que las distribuya, “a cada quien según sus necesidades...”, como aleccionó Marx.

Las AFP ganan alrededor de un dos por ciento de los montos que administran, lo que es la quinta parte de la propina mínima que se deja a los meseros (distinto del veinte por ciento, como se dijo en un programa de televisión).

No es usual que una empresa o negocio gane más que el mesero, especialmente ahora “en los tiempos del cólera” cuando entre “el Estado” y los extorsionistas desangran a toda clase de negocios. La gente de trabajo en El Salvador se esfuerza para hacer ganancias pero el empeño es principalmente para perdurar,  mantener los empleos de su personal y sostener la economía.

Hay muchos buenos ejemplos de economías con cero ganancias. Venezuela es uno de ellos; Cuba es otro; el Neolítico es un tercero, pues los hombres de las cavernas no pasaban de hacerse collares con piedras y pasar de generación en generación las pieles y taparrabos con que se protegían de las inclemencias del tiempo.

Aquí en este suelo ya se propuso volver al maíz, a los caites y a las mulas como medio de transporte, lo que causaría grandes incomodidades a las familias que viven en los condominios de la Zacamil, entre otras.

Las ganancias son el equivalente de la zanahoria que los campesinos ponían frente a sus burros para hacerlos moverse hacia adelante. Las ganancias hacen que la señora de la tienda del pasaje se esmere en atender a su clientela, como es la perspectiva de ganancias las que atraen inversionistas de otras partes a instalarse en El Salvador.

En gran parte las ganancias sirven para reemplazar tecnologías desfasadas, sustituir equipos que cumplieron su vida útil, buscar nuevos mercados, ampliar instalaciones y DAR MANTENIMIENTOS.

Sin adecuado mantenimiento maquinarias, instalaciones y equipos colapsan, como es el caso de los autoclaves del Zacamil, los elevadores del Rosales, los quirófanos del Bloom.

Sin ganancias no hay recursos para capacitaciones, una manera de renovar modos de trabajo.

Nada importante aportaron; lo esencial estaba ya hecho
                                      
El grupo en el poder está en plan de gastarse todas las entradas que tiene sin asignar partidas para reponer y mantener, lo que ha causado la crisis en los servicios. Además lo único que hacen es ceñirse a lo que encontraron; la empleomanía, los trámites, los registros y controles, hasta la disposición de escritorios y las estructuras de mando.

En tal sentido su aporte es mínimo, lo que es mejor para el país, pues eso lo medio pone a salvo de las ocurrencias de los que se nombran por el sólo hecho de ser “del partido”.

Lo que tenemos, desde la forma de gobierno hasta las regulaciones de tránsito y las estructuras ministeriales, se forjó a lo largo de decenios y es parte de la herencia occidental. Muy poco de nuevo.