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La guerra es contra la Sala, no contra el crimen organizado

Ninguno de los abanderados a la cabeza de la persecución a los miembros de la Sala cuenta con las cualificaciones morales, académicas o profesionales para determinar la validez de un fallo ni pontificar sobre justicia.

El diputado suplente del FMLN, Dennis Córdova, dijo que la agrupación está en pie de guerra contra los cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional, lo que fue casi de inmediato reforzado por Sánchez Cerén y el grupo que capitanea el Partido Comunista.

Léase bien: la guerra de los comunistas no es contra las pandillas ni es contra el narcotráfico ni es contra la corrupción ni los enriquecimientos ilícitos ni la inepcia ni se dirige a investigar a los que cocinaron el gran hoyo de El Chaparral.

La guerra es contra la Sala por sus últimas resoluciones, que incomodan al Partido pues les obligan a rectificar actos abusivos tanto del Ejecutivo como de la Legislatura.

Para el FMLN, no es la Sala la intérprete final de las disposiciones constitucionales y de la ley, como lo establece la misma Constitución y es norma inalterable en todos los países que se rigen por un Orden de Leyes.

De ahora en adelante, el Jefe del Ejecutivo y los que están a la cabeza del partido oficial pretenden que cuando una resolución no se acomode a los deseos de la cúpula del comunismo, es inválida y hay que recurrir a todos los medios para obligar a la Sala a retroceder. Esto es lo mismo que contar con leyes de hule o de plastilina: se encogen y se estiran o se amoldan según el humor del momento y a conveniencia de una de las partes.

Los rojos, además de insultar a los miembros de la Sala, anuncian las medidas que van a tomar para forzar que se cambien los fallos, sumado todo ello a decretos legislativos para anular resoluciones e iniciar procesos penales contra los magistrados.

Una de las medidas son marchas, como si desfilando por la calle se quita o se agregan argumentos a una cuestión jurídica, pero esa clase de marchas —una especie de asfaltocracia— no convierten nada ni en verdad ni en mentira aunque ponen de manifiesto que quien participa perdió el pleito pues se quedó sin argumentos.

La única oligarquía en el país es la oligarquía comunista

En su discurso del Día del Trabajo, el mandatario Sánchez acusó a los miembros de la Sala de obedecer lineamientos de "la oligarquía", pero en la actualidad la única oligarquía es la comunista, que dispone a su antojo y provecho de los recursos del Estado, aprueba leyes que cargan los dados a favor de sus negocios, manipula los procesos electorales y hace caso omiso de los enriquecimientos de personajes y grupos tapando información y protegiendo abiertamente a los corruptos.

Pero acusar a los magistrados de la Sala de estar al servicio de "la oligarquía" no es argumento y, por tanto, no invalida las resoluciones que emitan.

Ninguno de los abanderados a la cabeza de la persecución a los miembros de la Sala cuenta con las cualificaciones morales, académicas o profesionales para determinar la validez de un fallo ni pontificar sobre justicia.

Los paredones son incompatibles con la democracia y los derechos humanos, al contrario de lo que quisieran los comunistas en su cruzada contra el Orden Jurídico del país.