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La gran lección de Tyson: Un bruto acaba con billones

Quienes no cuidan su patrimonio, por pequeño o grande que sea, corren esos riesgos: quedar en la calle por mala cabeza, por no controlar gastos, por creer que el dinero y los bienes terrenales son inagotables

Para celebrar su cumpleaños, un padre regaló a su hijo una foto enmarcada del excampeón de boxeo del mundo, Mike Tyson: "para que la pongas en tu dormitorio…".

"¿Y yo qué tengo que ver con ese gorila? Ese que come carne humana, o al menos orejas humanas…".

"Mike, querido hijo, es un maestro para toda la humanidad. Mike es una lección viviente… es el hombre que en muy pocos años dilapidó una fortuna de quinientos millones de dólares, por lo que hoy en día el excampeón tiene que dar clases de boxeo en un gimnasio para poder comer…".

Quienes no cuidan su patrimonio, por pequeño o grande que sea, corren esos riesgos: quedar en la calle por mala cabeza, por no controlar gastos, por creer que el dinero y los bienes terrenales son inagotables.

Con sus variantes lógicas, la ruina personal de Tyson es similar a la ruina en que nuestro pobre país está cayendo por la improvisación, el mal manejo de los recursos públicos, el desaforado endeudamiento, los descuidos en cuidar lo que se tiene, los despilfarros…

El buen Tyson viajaba dignamente, rodeado por aduladores, mujeres, valets, guardaespaldas, traductores, etcétera, lo que obligaba a alquilar pisos enteros en hoteles de gran lujo, con el correspondiente costo de centenares de miles de dólares. Mujeres y mujeres y mujeres.

Y a ello se agregan las comilonas, "los mas finos licores", las discotecas y cabarets… no se privaba de nada, ni él ni las damiselas ni el resto de acompañantes.

Aunque parezca increíble, quinientos millones de dólares no alcanzan para sostener tal boato. Las cuentas se fueron acumulando, la capacidad de pago se fue encogiendo y llegó el reventón.

Por eso vale el recordatorio, como la fotografía de una obesa que adorna una mesa de noche femenina… si comes sin medida, no habrá medida de pantalón en la que puedas enchufarte.

Los boxeadores no suelen ser poderosos intelectos, por lo que Tyson no hizo caso de las advertencias que más de alguno le hizo. El pobre Mohammed Ali, Casius Clay, tenía un cociente de inteligencia de 78, lo que bordea el cretinismo. Con tales dotes intelectuales no extraña que muchos de estos deportistas estén arruinados, con excepción de George Foreman, que tiene habilidades para los negocios y la publicidad.

"No esperen ayuda del lerdo régimen: pónganse a barrer"

Son muchas las señales de la ruina que inexorablemente avanza: no se pudo pagar a tiempo una cuenta, el oficial bancario expresa preocupación por el descenso de depósitos, etcétera. En los países esa función, que equivale a la mano que escribe sobre el muro en el festín de Baltazar, rey de Babilonia, son las evaluadoras Fitch, el Fondo Monetario, el Banco Mundial. Entidades que para susto de los funcionarios locales continuamente nos rebajan calificaciones, aunque pasado un cierto nivel ya no queda nada que revisar.

"Oigan, estimados Guanacos, si no van de reculada, caen en el barranco…".

La lección Tyson deben aprenderla no sólo personas, sino también pueblos, comunidades, pasajes de barriada. Cuando no se protege y se trata de superar lo bueno que se tiene, el deterioro es inevitable. O como decía un sabio maestro, "capital que no crece, disminuye".

Los vecindarios no pueden seguir esperando que el régimen inmovilizado les arregle sus problemas y la vida; cojan la escoba y pónganse a barrer…