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Ganan los rojos y de inmediato pierden los bonos del país

Rojos en el poder, de inmediato mayor costo de la vida, eso sin que hagan ninguna de sus profundas reformas, las que serán como las de Maduro en Venezuela o la perpetuación de alguien como Ortega

Comencemos por un hecho: ganaron los rojos en primera vuelta y casi de inmediato los bonos del país se vinieron abajo, sin que con anterioridad persona alguna advirtiera de esto a los inversionistas. Ellos simplemente saben lo que sucede cuando grupos radicales caen encima de un país.

Eso no sucedió con los bonos de Costa Rica, precisamente porque el candidato extremista, el que ofreció unirse al Alba de Maduro, quedó fuera de la segunda vuelta.

Estimados lectores: ¿cómo les afecta a ustedes y a todos los salvadoreños que la cotización de los bonos se venga abajo por culpa de los rojos?

Simplemente el dinero será más caro y, al obtener un préstamo, habrá que pagar un interés más alto. Si un taller quiere un préstamo para adquirir un nuevo torno o para ampliar la galera en que está situado, tendrá que pagar más por ese préstamo.

Y cuando una familia compre ropa o electrodomésticos o use su tarjeta de crédito, los intereses que debe pagar serán más altos, lo que restringe su consumo. Y al restringir el consumo, las empresas se verán forzadas, en muchos casos, a reducir personal y a pagar más por servicios o materiales.

El aumento de los intereses, el primer efecto del gane efemelenista, tiene que reflejarse en los precios de todo: costarán más desde las tortillas hasta las discotecas, eso mientras haya discotecas. Pero obviamente los ingresos de la gente no subirán en igual proporción.

Todos a apretarse el cincho, menos, desde luego, la nueva clase política que está saqueando al país.

Rojos en el poder, de inmediato mayor costo de la vida, eso sin que hagan ninguna de sus profundas reformas, las que serán como las de Maduro en Venezuela o la perpetuación de alguien como Ortega.

Y perpetuarse es lo usual en los partidos comunistas. Los que capitanean esas agrupaciones tienen muchos años de estar allí; nadie los mueve porque no hay democracia interna. Nadie se mueve por insuperable miedo sabiendo lo que sucede a los inquietos.

Las insultaderas sabatinas ahuyentan la inversión y empobrecen

En las filas comunistas nadie anda diciendo a la membresía por quién tiene que votar, y no lo dicen por dos simples motivos: el primero, que todos están igualmente convencidos de ser dueños de la verdad; el segundo, que quien vota distinto y lo descubren puede correr la misma suerte que Roque Dalton o Mélida Anaya Montes, o la de los expulsados del partido después de los Acuerdos de Paz.

Una manera de contrarrestar los efectos negativos de alzas de las tasas de interés es ser más eficientes, poder hacer más con lo mismo. Pero para ser más eficientes, los productores necesitan invertir, comprar nueva tecnología, reducir costos.

Nada de eso, sin embargo, se hace cuando hay desconfianza, y en este país la desconfianza la alimentan semana a semana las peroratas del Jefe del Ejecutivo, cuyo blanco favorito son los negocios, comercios, empresas y agroindustrias, que son los que dan empleo a millones de salvadoreños.

Pero como nos dice el ejecutivo de un negocio de muchos años de establecido, "que insulten a quien me da trabajo equivale a insultarme pues se pone en riesgo la fuente de mi ingreso, lo que yo recibo para sostenerme y sostener a mi familia".

Para no hundir al país, vota con la cabeza.