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“Gabinetes en la sombra” para oponer y también ayudar

Los partidos de oposición, como asimismo la llamada "sociedad civil", pueden trabajar en alternativas, hacer propuestas que compaginen los intereses de ambas partes, ofrecerse para encontrar soluciones a problemas agobiantes

En muchos deportes, cada equipo encarga a ciertos jugadores marcar a las estrellas del cuadro contrario, formando mini-muros de contención vivientes que se mueven como las sombras de sus rivales.

En política los ingleses tienen una similar tradición: los partidos opositores nombran a un número de sus miembros como la contraparte de los ministros y funcionarios del partido de gobierno, el llamado “gabinete en la sombra”. El ministro del interior en funciones, como ejemplo, tiene en el partido contrario un encargado de analizar, disputar, corregir y atacar todo lo relacionado con esa cartera, lo que además sirve de preparación para cuando les toque gobernar.

Eso es lo que está haciendo gran falta en la oposición en nuestro país: que se analicen sin cesar las medidas, actos y propuestas del oficialismo, para exponer al público los errores y abusos que se cometen.

Nunca se han cometido tantas fallas, perpetrado desafueros, torpes ocurrencias y despilfarros como desde la gestión previa, pero la oposición desaprovecha tantas oportunidades para denunciar y exponer los perjuicios que se sufren a consecuencia de ello.

Hay otra faceta a lo anterior: los partidos de oposición, como asimismo la llamada “sociedad civil”, pueden trabajar en alternativas, hacer propuestas que compaginen los intereses de ambas partes, ofrecerse para encontrar soluciones a problemas agobiantes.

Fue en ese espíritu que, en nuestra nota sobre la arremetida de Sánchez a FUSADES, señalamos que bien puede el gobierno decirles: “sentémonos a conversar y a hacer un esfuerzo para encontrar soluciones constructivas a los múltiples y difíciles problemas que se afrontan”.

El grave problema de la Selecta por no trabajar con los mejores 
                                    
Los partidos no necesitan montar un aparataje que complemente sus propios y modestos “tanques de pensamiento” y cuerpo de asesores, ya que hay numerosas entidades, en primer lugar FUSADES y las gremiales que, de manera permanente, analizan y exponen lo referente a la situación nacional.

A esto hay que agregar lo que dicen por los medios de difusión los gremios y ciudadanos, los profesionales y los expertos, sobre las consecuencias de las políticas gubernamentales actuales, las torpezas de funcionarios y las investigaciones sobre presuntos enriquecimientos que no se pueden esconder.

El problema es que los partidos no retoman esas revelaciones y denuncias, como tampoco se esfuerzan por compaginar las buenas ideas que se exponen con lo que hace o quisiera lograr el gobierno, como digamos ser más eficiente en la prestación de los servicios públicos.

Y algo en lo que pueden trabajar es en el esquema impuesto por el Sitramss que, innecesariamente, ha bloqueado vías importantísimas, cuando se puede implantar un sistema de buses articulados, como los que operan en casi todas las ciudades francesas,  sin interferir con el tráfico normal.

La complejidad de las actividades y de la economía de un país, aunada al permanente cambio en condiciones y desafíos como de oportunidades, vuelve imposible que ningún grupo y menos un gobierno pueda trazar el mejor curso sin el concurso de mucha gente pensante y experimentada.

El problema con la Selecta ilustra muy bien las consecuencias de no recurrir a las mejores cabezas indistintamente de sus filiaciones.