Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Extraordinaria hazaña: Sonda Philae contacta un cometa

La proeza es similar a la del vaquero que corre en su corcel hasta igualar la velocidad del tren que marcha sobre la pradera, consigue abordarlo y rescata a la bella damisela raptada.

El aterrizaje y afianzamiento de la sonda espacial Philae sobre el cometa 67P es una de las proezas de ingeniería y de navegación más extraordinarias de nuestra época, pese a que en un primer momento falló el harpón que iba a asegurar el artefacto sobre el cometa y rebotó para volver a caer sobre la superficie.

Pero al rebote la sonda Philae se ancló, podrá tomar muestras de la superficie del cometa, tomar fotografías de lo que va recorriéndose, regular su temperatura usando la energía solar y comunicarse por muchos años con las estaciones terrestres.

En los contactos previos, la fuerte atracción de otros cuerpos celestes ha hecho que una sonda se adhiera a los mismos, lo que no ocurre con un cometa de casi nula masa. Los dos cuerpos, sonda y cometa, pueden seguir juntos a la velocidad del cometa, treinta mil millas por hora, por toda la eternidad. Y si ahora se ha logrado, se podrá en el cercano futuro enviar sondas a destruir asteroides que amenacen la Tierra con un horrendo apocalipsis.

El objetivo de los protagonistas del proyecto, la mayoría científicos españoles, es obtener información de cómo se formó el Sistema Solar, si hay trazas de compuestos orgánicos en el cometa, cuál es la composición química y características físicas.

En términos simples, la proeza es similar a la del vaquero que corre en su corcel hasta igualar la velocidad del tren que marcha sobre la pradera, consigue abordarlo y rescata a la bella damisela raptada.

Esta hazaña es la culminación de una enorme cantidad de ensayos, desarrollos de materiales y tecnología, de avances en cálculos y conocimiento, que en cierta forma inicia desde que Galileo pudo ver con su telescopio los cuerpos celestes que nos circundaban y todo lo que luego físicos, matemáticos y hombres de ciencia fueron desarrollando, descubriendo, imaginando y alcanzando.

Cada nueva etapa se asienta sobre previos adelantos; mucho se avanzó con las ideas de Einstein y de Planck; el gran empuje se consigue cuando en 1947 los científicos de los laboratorios Bell de Estados Unidos inventaron el transistor y dio inicio la era digital.

Ojalá muchos de nuestros jóvenes sean parte de los nuevos saberes

Para el lanzamiento de una sonda espacial se requiere de una capacidad de computación y experimentación que hasta hace pocos años era imposible de lograr, como ahora es inimaginable lo que en dos o tres décadas se hará en todos los campos del saber.

A esto se agrega otro hecho: que la mayoría de desarrollos se asientan en el trabajo, las inversiones y los descubrimientos de consorcios privados, de lo que grandes empresas industriales así como pequeños laboratorios y talleres, han ido creando para obtener ganancias y continuar explorando nuevos campos del saber. Y mucho de los desarrollos que llevaron a poner cohetes en órbita, son ahora ayuda de los hogares y la vida cotidiana de personas en el mundo, entre ellos los teléfonos celulares y las computadoras personales.

Ser partícipe de ese mágico universo de ciencia y conocimientos es el sueño que muchos jóvenes acarician, pero es un sueño que sólo se hace realidad cuando hay mucho estudio, mucha disciplina y además se cuenta con los maestros y los buenos centros de enseñanza que encaminen esos esfuerzos.

Dios mediante haya jóvenes y adultos en nuestro país que logren participar…