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No encuentran los griegos quiénes les paguen el almuerzo

Grecia tiene agudas dificultades para importar medicinas, materias primas, repuestos y maquinaria, combustibles y todo lo que requiere un país medianamente operante, sobre todo para mantener el empleo

En la pasada plenaria se aprobaron nuevos préstamos por cien millones de dólares para cubrir los despilfarros del grupo en el poder.

"Nosotros prestamos y nosotros gastamos, pero toca a ustedes, queridos salvadoreños, pagar esas deudas en el futuro...".

Hay que verse en otros espejos.

Nadie sabe exactamente cómo Grecia puede pagar sus deudas para no caer en la insolvencia, lo que repercutiría de inmediato en la estabilidad monetaria europea y en el resto del mundo.

En las últimas elecciones griegas el triunfador fue un partido populista, de izquierda casi extrema, que planteó a los electores la fórmula perfecta: sin reducir beneficios sociales, manteniendo buena parte de la burocracia y sin aumentar los impuestos, se haría el milagro. Como en las obras de Esquilo hace dos mil quinientos años, un dios bajado de las nubes iba a solucionar el embrollo de los humanos.

El nuevo premier, con su sonrisa y su encanto, pasadas las elecciones hizo la ronda de las cancillerías europeas buscando quiénes iban a costear el gran banquete que se recetaron los griegos en previos años, pero sin suerte: señor Alexis Tsipras, ustedes se endeudaron irresponsablemente y toca a ustedes pagar...

Grecia tiene agudas dificultades para importar medicinas, materias primas, repuestos y maquinaria, combustibles y todo lo que requiere un país medianamente operante, sobre todo para mantener el empleo.

Exportan los competitivos

como éramos los salvadoreños

A la baldada de agua fría siguió el sermón: el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Jacob Lew, declaró que un colapso griego arrastraría el sistema internacional a una nueva crisis, sobre todo si Grecia abandona el euro y adopta su propia moneda. Y adoptar su propia moneda es sacar del desván la maquinita de imprimir billetes para terminar en una inflación sin control como la que se avecina a Venezuela.

Lew pasa de lado a Grecia para advertir a China, Corea, Japón y Alemania, entre otros, de no basar su crecimiento en las exportaciones a Estados Unidos, sino en aumentar la demanda interna. Pero qué entiende por "incrementar la demanda interna" no queda claro, pues hay dos maneras de conseguirlo:

La primera es incrementar la eficiencia nacional, potenciar la economía de los países, lograr que la gente sea más próspera y, en tal forma, aumentar su consumo.

La segunda es a través de "estímulos" como los puestos en marcha por el presidente Obama con tan negativos resultados. Los "estímulos" son el equivalente a que el dueño de la tienda regale vales a sus vecinos para que compren. El beneficio es cero además de empobrecer al tendero.

Los países al igual que las firmas que exportan no cumplen un "modelo" sino que simplemente son más competitivos en ofertar bienes que los productores locales exportan porque el comprador se beneficia, no porque impongan sus productos.