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La embestida de los rojos contra los Derechos Humanos

Lo que no admite, tolera o deja pasar un despotismo, haya sido el de Chávez o es el de Correa, es que les saquen los trapos al sol, que hablen de su corrupción y sus desmanes

¿Puede haber, en una democracia que más o menos funcione, un cierre a opiniones, noticias o denuncias de algún sector social o del mismo pueblo?

En países donde operan cientos de órganos informativos y donde no es requerido un permiso del gobierno para accesar a la Internet o comprar desde copiadoras hasta faxes, ¿es posible tener amordazado a grupo social alguno?

Nadie, en su sano juicio, podría afirmar lo contrario, pero esa es la plataforma en la que se han parado cuatro dictadorzuelos para arremeter contra las libertades de la gente.

La gavilla de regímenes izquierdistas, encabezados por el ecuatoriano, hizo un intento por anular la Corte Interamericana de Derechos Humanos, alegando que esta obedecía a los intereses del imperialismo, de los poderes mediáticos y, además, mantenían amordazada a las masas populares, lo que vienen diciendo desde hace más de siglo y medio los movimientos comunistas del mundo.

Los cuatro abanderados del ataque, Ecuador, Venezuela, Bolivia y Nicaragua son, precisamente, los países donde es más precario el ejercicio del periodismo, donde se han clausurado medios no adeptos al oficialismo, en los que se toman represalias económicas como el boicot publicitario y donde en algún momento directores, columnistas y reporteros han sido exiliados, encarcelados o perseguidos.

El novelista inglés, George Orwell, describió el fenómeno, ya común en su tiempo (hace tres cuartos de siglo) del "new speak", la forma de hablar que usa palabras y conceptos usuales pero con el sentido diametralmente opuesto. Correa y Evo suéter, al igual que el candidato rojo en este suelo, califican a Cuba como "democracia" y, además, modelo y aspiración, pese a ser una de las más oprobiosas dictaduras de los tiempos actuales.

Por fin libres como sucedió bajo Hitler, Stalin y los Castro

Y lo mismo con respecto a los Derechos Humanos, la libre expresión y las libertades ciudadanas: buscan anularlos para meter al Hemisferio en sus campos de concentración, en sus prisiones.

Al final de la agresión guerrillera en nuestro país, un conocido criticador de entonces, montó en la Plaza Cívica un quiosco para entrevistar a "el pueblo", dando por sentado que la gente, gracias a esos años de matanzas y destrucción, iba a decir todas las verdades y todo lo que había sido silenciado.

Pero nada ocurrió, no salieron a luz asombrosas denuncias, no decían nada de interés los pocos transeúntes que se tomaron el tiempo para perifonear y responder a preguntas cargadas. El experimento dejó de operar...

Y es que no hay critica, denuncia o comentario objetivo y sustentado, o inclusive los no sustentados, que no encuentre un vehículo para expresarse, desde las publicaciones y programas contestatarios hasta diatribas.

Pero lo que no admite, tolera o deja pasar un despotismo, haya sido el de Chávez o es el de Correa, es que les saquen los trapos al sol, que hablen de su corrupción y sus desmanes, que se le concedan espacios a sus opositores, que hablen de las enormes fortunas que amasan y de las damiselas que seducen y compran con dineros públicos.

Estamos en la era del "new speak", del cinismo y la mentira entronizada. Los voceros de los cuatro regímenes hablan de dar ¡finalmente¡ medios a las masas populares para expresarse y, en tal manera, regir sus destinos. Para regir sus destinos como lo fue bajo Hitler, Stalin y Castro...