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Difaman y hacen bulla para tapar sus fracasos

Hasta donde puede establecerse los calumniados por Hacienda pueden pedir el derecho de respuesta para aclarar que no son evasores, sino contribuyentes que están en proceso de revisión de sus casos

Más de doscientas cirugías están suspendidas en el Bloom porque los quirófanos están sin aire acondicionado, la alcaldía de Santa Tecla deja una deuda de 45 millones de dólares después del desgobierno rojo, los pacientes del Rosales no reciben sus medicinas, el Sitramss está desarticulando la capital y va de desastre en desastre, el Puerto de La Unión sigue abandonado...

¿Qué hace el desgobierno actual para corregir o explicar esas y tantas torpezas que se vienen perpetrando en los últimos seis años?

Hacen lo de siempre: tienden cortinas de humo, difaman sectores, se inventan crímenes para acusar gente inocente, reparten bolsitas de semillas que los pobres recipientes se comen en vez de sembrarlas y así al infinito.

La semana pasada, Hacienda publicó cuarenta páginas en dos periódicos con los nombres de supuestos evasores de impuestos, uno de los más espantosos delitos que pueden cometerse en perjuicio del Estado voraz que está en pie.

Pero en su mayoría, las personas difamadas no tienen condenas por evasión, sino que están en proceso de revisar expedientes, que han apelado, que erróneamente quieren cobrarles lo que no deben, que ya pagaron, etcétera.

Como lo dijo la Cámara de Comercio Americana Salvadoreña, AMCHAM, esa suerte de atropellos envían pésimas señales a los inversionistas, a los productores, a las personas que laboran en las firmas vilipendiadas, al país en general, pues indica que para encubrir lo mal que están manejando las cosas, no vacilan en ensuciar nombres y reputaciones y, sobre todo, la sombra que tratan de poner sobre los sectores de trabajo.

En cualquier caso y aunque fuera cierta la calumnia, el monto adeudado y que supuestamente está llevando a la mayor tristeza "al pueblo salvadoreño", es como la cuarta parte de los préstamos que se aprobaron en la última sesión maratónica de la legislatura.

¿Creen ustedes, estimados lectores, que esos préstamos se destinarán a proveer de medicamentos a los pacientes de HIV, a reparar los aires acondicionados de los quirófanos que operan en el país, a dotar de camas a todos los pacientes de hospitales y clínicas del territorio?

¿Creen que con esos dineros, tanto de los préstamos como de los letes, van a dotar de nuevos equipos para lavar la ropa del Hospital Rosales, o a renovar los techos de tantas escuelas que están al punto del derrumbe, o a mejorar los servicios sanitarios de esas escuelas y dotarlas de tanques de agua?

¿O es que con esos préstamos podrán pagarse salarios dignos a la nueva burocracia, que les permita hacer sus ahorros y convertirse en millonarios e inversionistas de tierras urbanas, como un ex alto funcionario que se las pasa hablando de justicia y constitucionalidad?

Cada contribuyente difamado tiene derecho a que rectifiquen

Hasta donde puede establecerse, los calumniados por Hacienda pueden pedir el derecho de respuesta para aclarar que no son evasores, sino contribuyentes que están en proceso de revisión de sus casos, o que esperan se les resuelva una apelación o que ya pagaron o que el dueño de la firma murió... y esas publicaciones deben pagarlas quienes difamaron.

La oligarquía comunista anda desesperada buscando casos para inflar y escandalizar, que sirvan para que los pobres que apenas piensan sigan embobados, sin ver despilfarros, no entender que falta el empleo y suben los precios por culpa del régimen rojo.