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El diálogo que propone Sánchez: ¿bajo qué reglas y principios?

Diálogo, o análisis sobre la problemática nacional en busca de soluciones o conversatorios entre personas que desean alcanzar entendimientos civilizados, es siempre posible pero cuando hay voluntad para lograrlo.  

Que ARENA se incorpore nuevamente a la mesa del diálogo, pidió Sánchez C., pero sin ofrecer un replanteamiento de las bases sobre las cuales se lleva a cabo tal ejercicio, que hasta la fecha no pasa de ser un microtumulto donde casi cualquiera participa.

Diálogo, o análisis sobre la problemática nacional en busca de soluciones o conversatorios entre personas que desean alcanzar entendimientos civilizados, es siempre posible pero cuando hay voluntad para lograrlo.

Algunos personeros del oficialismo no están cerrados a la idea, sobre todo al realizar de que se han metido en un callejón sin salida y que el tinglado que se montó puede desplomarse bajo el peso de las contradicciones en la gestión.

Sobre el diálogo pesa como plomo la “misión crecientemente imposible” de sostener una masa cuyo único mérito es ser miembros incondicionales  del partido, la corrupción de funcionarios y allegados, su ineficacia para detener y revertir las pandillas, el hecho de que más y más porciones del territorio estén bajo control de tales bandas criminales.

No es posible “dialogar” sin poner sobre la mesa tales cuestiones, pues al no hacerlo el esfuerzo cae en lo utópico.

A ello se agregan dos problemas: el primero, que es imposible dialogar cuando no se aceptan ciertas reglas, entre ellas reconocer principios de moral y lógica, no mentir, aceptar cifras y datos de entidades como el Banco Mundial o las recopiladas por tanques de pensamiento, no decir una cosa el martes para decir lo contrario el viernes, aunque eso encaje plenamente con la dialéctica marxista.

¿Con qué sombrero se va a dialogar? Está el sombrero de la “lucha de clases”, el de la alianza con el chavismo, el del combate a “la oligarquía neoliberal” según el invento de Medardo, el de las directrices que llegan desde La Habana...

Tampoco se puede dialogar si la estrategia para no llegar a ninguna conclusión es la de meter en la mesa chinches y talepates y hacerlos de un lado a otro para bloquear propuestas y seguir en el bailoteo.

Hay que recordar la leyenda bíblica de la Torre de Babel, cuando Yahvéh confundió a los que querían llegar hasta el cielo, haciéndoles hablar mil lenguas para que no pudieran entenderse entre sí, como, según testimonios, pasa en las mesas montadas por el régimen, donde cada palabra y cada concepto tiene un distinto significado para cada uno de los asistentes, comenzando por lo que debe entenderse por “democracia”, “progreso”, “bienestar social”, “justicia”, etcétera.
 

Parlamentar con el contrario
siempre abre nuevos caminos

 

Hasta la fecha los contactos entre personeros del oficialismo y el mundo donde “si no trabajas no comes pues nadie va a darte un subsidio” son vía escritos, declaraciones, pronunciamientos, discursos, peroratas, artículos y una que otra entrevista donde los participantes toman la actitud de los púgiles en un cuadrilátero.

Falta que los del gobierno, los únicos que tienen la iniciativa para hacerlo, llamen a sus críticos, a los representantes de los gremios y a líderes de opinión y les digan “sentémonos a tomar café para hablar sobre tu sector, tus puntos de vista, tus anhelos y tus dificultades. Yo, por mi parte, te expondré mis ideas...”.

Roma y Cartago eran mortales enemigos... pero Escipión Africano y Aníbal Barca, generales contrarios, parlamentaban y fueron amigos por el resto de sus vidas.