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Día del Trabajo en 2014: sin empleo y sin futuro

Vía impuestos y préstamos, gastos que no se necesitan, como los de la mayoría de asesores legislativos, refugio de parentelas y correligionarios sin oficio, cargan sobre el resto de la gente

El Día del Trabajo, la fecha instituida por Marx en homenaje a su amigo el poeta Heinrich Heine, se conmemora este año en especiales circunstancias:

--La oferta de empleo se ha reducido al desplomarse la inversión, a causa de la inseguridad jurídica y las arbitrariedades del régimen;

--los trabajadores salvadoreños, formales o informales, tienen que cargar, vía altos precios y mayor ineficiencia en la producción, el grave endeudamiento, que está llegando al límite de lo sostenible. Se contrae deuda para gasto y despilfarro, pues hay poca inversión, las entidades oficiales no logran cumplir con sus metas por incapacidad de quienes las dirigen;

--el Gran San Salvador sufre de permanentes atascos y embotellamientos a causa de un esquema, el SITRAMSS, mal concebido y peor ejecutado, que va de error en error pero que además está arruinando las vías alternas en las que fluye el tráfico;

--el aeropuerto está sobrecargado al no emprender obras para su ampliación, aunque sobra dinero para rehabilitar otro aeropuerto, el militar, en beneficio de un número pequeño de nuevas líneas aéreas;

--el gran puerto de La Unión construido, en parte, para potenciar la economía del Oriente del país, generar decenas de miles de nuevos empleos y ser base de industrias como la turística, está peor que cómo lo encontraron los capitostes del actual régimen;

--a las dificultades de conservar sus empleos, lograr promociones y capacitarse, los trabajadores, profesionales, técnicos, administradores, etcétera, se encuentran con que la mediana y pequeña empresa, fuente de muchas oportunidades en el pasado, está reduciéndose a causa de las extorsiones y la violencia. Lo último es la imposición de "toques de queda" en ciudades y barrios, lo que golpea mortalmente a negocios como la alimentación, que operan en horas nocturnas;

--vía impuestos y préstamos, gastos que no se necesitan, como los de la mayoría de asesores legislativos, refugio de parentelas y correligionarios sin oficio, cargan sobre el resto de la gente. Se ha creado una clase política privilegiada que consume pero que no produce, como los zánganos en las colmenas;

--al lado de las ocurrencias "sociales" como los repartos de uniformes elaborados por talleres a los que les pagan tarde, los servicios públicos, que son el primer nivel de la asistencia social, se han ido deteriorando, tanto por la falta del dinero que sobra para otros fines, como por el desorden administrativo que priva en el ministerio;

--a los trabajadores, y eso incluye a todos los que nos levantamos temprano para cumplir con responsabilidades y nos acostamos tarde, se les ha ido amordazando y se les engaña con elecciones que, a causa del transfuguismo, son una burla democrática, la "compra-de-diputados-cracia".

Con amigos como estos los trabajadores no necesitan enemigos

Todos los excesos, la ineficiencia, la falta de obras, el horror de la criminalidad, carga sobre las espaldas del trabajador salvadoreño y sobre sus hijos, con el agravante de que, a causa del deterioro de las escuelas y las depredaciones de las pandillas, cada vez es más difícil para los niños y los jóvenes prepararse para el futuro.

Este uno de mayo se van a revivir los incendiarios discursos y retórica de izquierdistas y comunistas, pero con la diferencia de que, ya instalados en el poder, la promesa choca con la realidad que es un país desplomándose económicamente por la incapacidad estatal.