Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Descalificar no es argumento ni aclaración suficiente

La prohibición que hace la ley de nombrar parientes en un mismo concejo, aunque se trate de cargos ad honórem, es para evitar que se formen argollas, grupos de vigilantes internos

l señalamiento que han hecho personas y grupos sobre la legalidad de los nombramientos de parientes suyos en distintos cargos de la Alcaldía de San Salvador, el edil capitalino ha respondido con una andanada de insultos, mentiras y falsedades a los diarios y medios de difusión, lo que puede ser agravio pero en ningún caso argumento.

Los diarios, como cualquier persona que alerte, advierta o se oponga a ilegalidades o hechos que estén reñidos con la moral, lo decente o lo que convenga al interés público, no hacen sino cumplir con un elemental deber cívico, el de salvaguardar el imperio de la ley, velar por su cumplimiento.

Lo sucio, indecente e inválido es coaccionar, ultrajar o perseguir a quienes exponen lo que no es correcto o que incomoda a individuos que quieren tapar movidas, sustrayéndolas de la atención de la gente o escondiéndose para delinquir.

Poco de bueno pueden esperar los vecinos de San Salvador si sus ediles reaccionan con violencia a la crítica o a los simples reparos que se les hagan.

El mismo hecho de haber instituido los concejos plurales es una demostración de que ninguna vigilancia, ninguna fiscalización está de más, o es innecesaria, cuando se trata de cuidar lo que es de todos, en este caso no sólo los presupuestos de la Alcaldía, sino también los procedimientos y decisiones que se tomen o implanten.

La prohibición que hace la ley de nombrar parientes en un mismo concejo, aunque se trate de cargos ad honórem, que no devengan salario, es para evitar que se formen argollas, grupos de vigilantes internos, mecanismos de presión a los otros munícipes.

Está además aquello de "no me den nada pero pónganme donde hay", lo que se facilita enormemente al articular eventuales cadenas de corrupción a las que no les interesa un salario, más la clase de salarios que un municipio puede pagar, sino de ir en la búsqueda de oportunidades de negocios turbios, se trate de comprar camiones recolectores, de firmar contratos, de hacer favores "a cambio de otros favores".

¿Por qué quieren esconder lo que hacen en la Alcaldía?

No es igual que un funcionario ande buscando "resquicios abiertos al negocio", que si se arma un pequeño grupo con esa clase de propósito, que se dedica a rastrear esas posibilidades, se trate de manipular terrenos y propiedades o dispensar permisos y favores que luego se retribuyen.

Ya el edil arrastra la poca claridad, cuando menos, en torno a la venta de terrenos que culminó ante el país, con las inversiones millonarias de otro individuo que no podía llegar a millonario por medios honestos.

Los diarios, como los diferentes medios de difusión, tienen, si cumplen con su deber profesional, que ser los vigías que suenan la alarma al avecinarse barcos enemigos, en este caso hechos o manipulaciones que son el peor adversario de los pueblos.

Y es para estorbar, impedir, o tapar esos llamados de alerta que se ha venido persiguiendo, insultando y coaccionando a los medios independientes. De allí que son incompatibles diarios libres y honestos, con dictaduras o regímenes de fuerza como el que está implantándose en El Salvador.

El proceder del edil al usar las redes sociales para atacar y desprestigiar a los medios puede ser un indicio de lo que será su actual gestión.