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Decretar la prosperidad nacional es el siguiente paso del régimen

Los rojos, como los fundamentalistas islámicos, creen que hay soluciones simples a todos los problemas, que el mundo se va a componer cuando impongan sus doctrinas y todos los ojos vean la resplandeciente nueva verdad

El crecimiento económico por decreto legislativo se puede esperar después de la visita del presidente hondureño al país, cuando ambos gobiernos acordaron que el desarrollo era una prioridad en las dos naciones.

Pero una cosa es acordarlo, y otra, lograrlo.

Hay diferencias en la ruta que los dos países siguen. En El Salvador la estrategia es "reducir la pobreza" repartiendo uniformes escolares, bolsas de semilla, cheques a personas de edad cuando hay cámaras presentes. Cada uno de estos gestos, producto de las ocurrencias de Funes. Honduras, en cambio, está promoviendo la inversión foránea con incentivos fiscales y zonas libres lo que tiene mucho éxito para atraer a productores salvadoreños.

Por más vueltas que se le quiera dar al asunto, no habrá desarrollo ni crecimiento económico mientras el régimen se mantenga en su petrificada postura de no concertar con nadie, no hablar con nadie, en ignorar a la opinión pública, en insultar a la oposición y en no querer revisar lo que emprende cuando fracasa.

Considérese lo último: el haber cerrado las vías del Sitramss al transporte de caña y desviado este a rutas alternas cuya superficie de rodaje no está preparada para soportarlas, está destruyendo aceleradamente esas calles.

Tampoco los oficialistas hacen algo para medio ordenar el tráfico en la capital, que va de mal en peor, de atascos enormes a atascos de espanto. En lo del Sitramss no quieren reconocer el fracaso y rectificar.

Los rojos, como los fundamentalistas islámicos, creen que hay soluciones simples a todos los problemas, que el mundo se va a componer cuando impongan sus doctrinas y todos los ojos vean la resplandeciente nueva verdad. Y esa gran verdad según ellos, es someter a la población entera a los dictados efemelenistas.

Y esta suposición se manifiesta en los encuentros entre representantes del sector productivo y el régimen, encuentros en los que hay alguna bulla pero nada en los platos, para terminar en lo mismo: creen que los han engañado y allí siguen de fracaso en fracaso.

Quieren desplumar a los pollos

antes de que salgan del cascarón

Pero la inmovilidad en las ideas y, sobre todo, en rehusar el discutir y menos entender lo complejo que es el mundo real donde si no se trabaja duro no se sale adelante, es causa de la crisis que, en todos los órdenes, se manifiesta, principalmente en lo concerniente a la seguridad. Y las masacres de familias enteras son una de las más espeluznantes facetas.

Tómese como ejemplo lo señalado por instituciones internacionales sobre El Salvador: en nuestro país se dificulta, o se estorba sobremanera, crear nuevas empresas. Hemos ido bajando año con año, lo que significa que vamos quedando a la cola del resto del Hemisferio.

La salida es simple: reunirse con productores, con tanques de pensamiento como FUSADES, con gremiales y preguntar dónde están esas trabas y cómo solucionarlas. O, como dijo Sócrates, averiguar dónde les aprieta el zapato a los que quieren caminar rápido o sencillamente caminar.

Una de esas apretazones es el desorden en las aduanas; otra los requerimientos de oficinas públicas y exigencias como el visto bueno de comunidades; una segunda y enorme traba son las reglas que cada nuevo funcionario impone, reglas sacadas de la manga pero que se tienen que cumplir para "obtener la autorización", como pasa con la superintendencia de competitividad con el comercio de granos básicos.

Otra son los saqueos de Hacienda, que despluman a los pollos antes de que salgan del cascarón...