Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Dan palos de ciego en Salud, palos que sufre la población

Lo que la población, la que piensa y trabaja, contempla es un derroche desmedido, irresponsable de la riqueza pública, que en este periodo es menos riqueza, para no llegar a mucho de beneficio

La eficiente labor de Funter en su cometido de asistir a la población que sufre de limitaciones físicas contrasta, por desgracia, con el desorden que marca la gestión oficial de Salud, como lo vienen denunciando los médicos de varios nosocomios y lo conocen los pacientes.

El grave problema, que va desde la carencia de insumos, casi nulo mantenimiento de equipos e instalaciones, el que los enfermos tengan que compartir cama con otros y en ocasiones pasar acostados en el suelo, tiene una causa: la incapacidad de los encargados del sector Salud en cuanto a administrar, usar presupuestos, prever carestías, cuidar los mantenimientos, entrarle con rapidez a las crisis.

La ministra se quejó hace poco de que los médicos del Rosales no reconocían "los esfuerzos" oficiales, pero lo que vale de iniciativas, meneos y planes no es la voluntad, el buen deseo, sino los logros que se alcanzan. De buenas intenciones están pavimentados los caminos al infierno, como mucho de lo que anuncia y se propone el régimen con tan pobres resultados.

Y, para colmo, si no pueden planificar el mantenimiento del edificio y las cocinas del Rosales que, según testimonios, son "una vergüenza", menos podrán planificar hacia dónde llevaran al país y una gestión exitosa del quehacer público.

Lo que hace Funter y lo que hacen tantos productores, comerciantes, dueños de talleres, profesionales y gente de trabajo, debería ser su guía, no las cavernarias teorías del marxismo: cuidar cada centavo, ocuparse de que se invierta o se gaste para obtener buenos rendimientos, ahorrar lo que se pueda.

Lo que la población, la que piensa y trabaja, contempla es un derroche desmedido, irresponsable de la riqueza pública, que en este periodo es menos riqueza, para no llegar a mucho de beneficio. El actual y previo regímenes actúan como el hombre de la mecedora: hay gran movimiento pero están clavados en un mismo lugar, sin avanzar en nada importante fuera de sostener a una enorme masa de mantenidos que consumen mucho pero casi nada producen.

No hay conciencia de la prevención ni hay eficiencia en el manejo de recursos

En qué consiste el bien administrar, tarea que sólo hace la gente con sentido común, una medida de experiencia y que cuida los centavos, lo demuestra Funter y tantas agrupaciones del sector productivo abocadas a aliviar necesidades de quienes no cuentan con otras alternativas.

En esto hay hay otro hecho que asombra y es que el régimen no parece tener mayor noción de lo que son los costos, como evidentemente no mide la relación de costo/resultado, ni las graves consecuencias de poner gente sin mayores entendederas en puestos claves, como ha venido sucediendo en Salud, que traslada profesionales experimentados que recibieron capacitaciones en el exterior, para colocar médicos novatos que se graduaron en Cuba o son afines al partido rojo.

No tienen noción de costos y por ello importan del exterior medicamentos que se producen en El Salvador a menor precio, ni comprenden por qué es más rentable dar mantenimiento regular y programado a equipos que dejar que se arruinen y tener que reemplazarlos.

No miden los de Salud las consecuencias de no contar con medicamentos ni vacunas ni tratamientos preventivos cuando las dolencias inician, para tener que tratar casos críticos más tarde. Y la carencia de vacunas es un ejemplo de la prevención que no se realiza.