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Cuidemos el nuevo año, protejamos las libertades

Ser mejores este año que el anterior, es la más valiosa contribución para que vivamos en una sociedad en paz, que se supera día a día. 

Hay que cuidar el nuevo año, cuidar a El Salvador, cuidarnos nosotros, cuidar lo que valoramos y cuidar a los niños de esta tierra.

Por encima de todo, hay que cuidar y fortalecer nuestras libertades y la institucionalidad, lo que de grande y noble es la Patria.

Debemos prepararnos para enfrentar la creciente probabilidad de que “el Estado” truene bajo el peso de su inepcia, su alucinante endeudamiento, su parasitocracia, sus odios, sus lustrosas ocurrencias y su incapacidad y falta de voluntad para insertarse en el mundo del presente.

Los productores y la gente de trabajo de este país tienen que ser lo más eficientes que se pueda, ser creativos y ahorrativos, no malgastar, cuidar a su personal, tomar precauciones al ir y venir de sus casas y negocios.

Hablen los emprendedores con su personal, y el personal, con sus compañeros y vecinos. Directores y administradores, no se encierren en oficinas sino que salgan a recorrer instalaciones para asegurarse de que no haya desorden, suciedad y descuido, sino un agradable ambiente de trabajo.

Lo que salva a pueblos, sectores y comunidades bajo acoso --pueblos sitiados por la barbarie, se trate de los hunos de Atila, los jihadistas o el comunismo-- es siempre la unidad, una unidad que comienza a forjarse cuando se entiende y se mide el peligro.

Esa unidad es la que pregonaban los profetas bíblicos y la que ahora gremios, pensantes y ciudadanos más y más preocupados por lo que está acaeciendo en nuestro El Salvador, se esfuerzan por lograr.

Hay que conseguir esa unidad constructiva si es que queremos revertir la oleada de violencia que en el año anterior cobró más de seis mil seiscientas vidas, dejando una estela de huérfanos, hermanos que perdieron hermanos, familias diezmadas, comunidades golpeadas con toda crueldad.

Hay que conseguir esa unidad para enfrentar y revertir la política del saqueo  que está descapitalizando el país, hipotecando su futuro.

Hay que conseguir esa unidad para evitar que con fraudes electorales se burle la voluntad ciudadana, entregando el Estado a quienes sólo llegan a servirse de instituciones y empleos.

Hay que conseguir esa unidad para devolver competitividad a nuestra industria, agroindustria, artesanías y fabricaciones diversas.

Hay que vencer la apatía, el entreguismo, la poquedad cívica, la indolencia mental de muchos de nuestros congéneres, que corren a abrir las puertas de la muralla creyendo que los bárbaros no los van a clavar en ellas.
 

Propongámonos ser mejores
este día que el día anterior
  

 Los recursos, dice un eslogan coreano, son limitados, pero la creatividad es ilimitada. Y hay creatividad cuando se sacude la inercia mental y se buscan nuevos horizontes culturales y espirituales. La mejor resolución para el nuevo año es la de aprender algo nuevo o reforzar lo que ya se aprendió. Es importante estudiar idiomas, estudiar historia, leer buena literatura, ser mejor jardinero o ebanista o del oficio que se practique o se conozca.

Y encima de ello hay que esforzarse por ser mejor padre, mejor hermano, mejor amigo, mejor vecino, mejor compañero de trabajo.

Y en lo posible, como enseñó Jesús con la parábola del Buen Samaritano, hay que ayudar al que sufre, al victimizado, a los niños en abandono.

Ser mejores este año que el anterior, es la más valiosa contribución para que vivamos en una sociedad en paz, que se supera día a día.