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Cuidemos con devoción y amor nuestro hogar en el firmamento

La agricultura artesanal, la de bueyes y arados manuales, propicia la degradación de los terrenos, provocando que la tierra fértil o lo que queda de ella, termine en el mar. La agricultura tecnificada, que se sostiene sobre inversión a largo plazo,

Es hoy el día del Medio Ambiente, una fecha que mueve a cuidar la naturaleza que nos permite vivir y dar gracias infinitas por las bendiciones que Dios derrama sobre este verde planeta.

Las posibilidades de que alrededor de los trillones y trillones de estrellas que existen en el firmamento haya planetas con las condiciones de sostener la vida de seres desarrollados, son muy remotas, lo que nos convierte en seres inmensamente privilegiados. Y para corresponder a ese privilegio es que debemos proteger nuestro hogar en el universo.

Hay dos aspectos en relación con el medio ambiente: lo que se determina por ciclos que dependen esencialmente de la dinámica solar, y lo que hace o no hace el hombre en los suelos donde habita.

En el Siglo XI de nuestra era hubo un calentamiento de la Tierra más profundo que el actual, lo que dio paso quinientos años más tarde a una mini-edad de hielo. Por la otra parte, la deforestación, el emporcamiento de cauces fluviales, la contaminación del aire, la sobrepesca y el aniquilamiento de bosques, todo obra del hombre, afecta el medio ambiente y ocasiona un grave deterioro de su calidad.

En nuestro país, sirva de ejemplo, se ha determinado que una de las causas principales de la deforestación son las ladrilleras artesanales que usan troncos de árboles para sus hornos. Pese a tal abuso, las autoridades de Medio Ambiente nada hacen para erradicar esas prácticas, e igualmente nada hacen para evitar que quebradas y cauces fluviales se usen como basureros.

Cuidar el medio ambiente, las tierras de labranza, lo poco que resta de bosques y fuentes de agua, requiere cuidado, inversiones y seguridad. Y esto, desafortunadamente, se desbarató en gran medida con la malhadada reforma agraria de los Ochenta, como ahora con el despilfarro oficialista y las ocurrencias del MAG.

Hubo en el pasado y por presión de la izquierda, proyectos que arruinaron zonas hasta entonces feraces, como el avenamiento y riego en Zapotitán que rompió los mantos freáticos y los repartos de tierras a excombatientes, que llegaban a su nueva propiedad, talaban todo para venderlo como leña y se largaban.

Sólo la agricultura tecnificada

protege tierras y bosques

Esa incontenible deforestación y los torpes manejos de las tierras del llamado "sector reformado", tierras que de ser el sostén de agroindustrias se han transformado en potreros, es causante en gran parte de los calores ambientales que desesperan.

A ello se suma, lo que venimos señalando por un tiempo, que nada se hace para retener parte del agua que cae sobre nuestro país y que muchos otros envidiarían, desde los californianos, gran parte de los africanos y todo el Medio Oriente.

La agricultura artesanal, la de bueyes y arados manuales, propicia la degradación de los terrenos, provocando que la tierra fértil o lo que queda de ella, termine en el mar.

La agricultura tecnificada, que se sostiene sobre inversión a largo plazo, es la única capaz de impedir la desertización y, asimismo, la única que puede elevar los niveles de vida del campesinado al ofrecer fuentes de trabajo estables.

Es también la única con el interés y la visión de cuidar el medio ambiente además de lograr una medida de sostenibilidad alimentaria y producir para la exportación, lo que a su vez, faculta al país importar lo que hace falta.