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Cuatro regímenes populistas enfermando el Hemisferio

El mundo es una cadena en el que las partes se integran en un conjunto vivo, y que no puede afectarse a un sector de la economía sin que eso repercuta en los precios y suministros del resto

De  acuerdo con el FMI “las agudas contracciones de Brasil y Venezuela, y en menor medida en Argentina y Ecuador” provocarán una nueva recesión en 2016; de seguro las contracciones en El Salvador y la violencia extrema tanto acá como en Honduras y Guatemala, van a afectar el crecimiento de la región centroamericana.

Lo anterior valida lo de “el estornudo de un chino en Mongolia afecta las bolsas bursátiles de Australia”; el mundo es una cadena en la que las partes se integran en un conjunto vivo, y que no puede afectarse a un sector de la economía sin que eso repercuta en los precios y suministros del resto.

Y los pobladores todos, pobres y ricos, jóvenes y viejos, vivos y muertos terminan pagando la factura, como sucede con el impuesto a las telecomunicaciones y la pésima administración de los recursos públicos que hace el grupo que está en el poder.

Los cuatro países mencionados —Brasil, Venezuela, Argentina y Ecuador— “algo tienen en común” y ese algo es el socialismo estatal, que en el caso venezolano es comunismo estatal, la intromisión, manoseo, robo descarado y absoluta inepcia, que ha hundido a uno de los países más ricos del mundo en recursos naturales, al punto que se pronostica que por falta de medicamentos es inminente el cierre de las farmacias.

En cuanto a los enfermos, que recen mucho a su santo favorito, más ahora que en Venezuela hasta los ataúdes escasean...

La interrelación de las economías de toda América del Sur entre sí, más fuerte que la que tienen con el resto del mundo aun considerando la venta de materias primas de Brasil, hace que la producción, el empleo, los suministros y el comercio se afecte cuando un vecino entra en recesión o cae en el desastre como Venezuela.

Gran parte de los intercambios, es natural, se realiza en las zonas fronterizas entre los países, aun cuando existan fuertes controles. Pues la vecindad abarata los transportes, corta el tiempo de entregas y agiliza el intercambio.

Contaba el eminente economista argentino Álvaro Alsogaray, que el desarrollo del noreste de su país se debió, en buena medida, al activo contrabando en la región...

 Al estar paralizada Venezuela como consecuencia del chavismo, es natural que todos los sectores de la economía de los países con quienes colinda, que se sostenían en parte gracias al intercambio, sufren ahora de parálisis, como ocurre con Ecuador, víctima de las torpezas y truculencias de Correa, al igual que sucede en el entorno de Argentina, aunque al salir la Kirchner el cuadro va a cambiar rápidamente.
 

Populismo y gran corrupción
socavando la economía brasileña
  

 Brasil, a su vez, es víctima de dos factores: el primero, la baja en la demanda internacional de materias primas, debido su vez de la crítica situación económica mundial, agravada por los “estímulos”, los altos impuestos y la mala dirección de Obama.

Lo segundo, que la democracia brasileña sufre de la corruptela generalizada, como de las medidas populistas de la Rousseff.

Populismo casi extremo, hermanado con ignorancia y metido en la cama con corruptos —más y más miembros del régimen están siendo enjuiciados por corrupción— no puede tener otro resultado que un agravamiento de la crisis económica.

Y eso afecta a los vecinos como una plaga de zika.