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Cuatro días y dinerales para reunión de tres horas

Es casi trágico en un país que afronta toda clase de problemas y una crisis regional, que un funcionario se tome cuatro días y gaste dinerales para asistir a una conferencia de tres horas. Triste y vergonzoso

Otro préstamo, esta vez por ciento cuarenta y cuatro millones de dólares, fue aprobado por los estadistas del grupo rojo y otros diputados, dineros que, se dice, serán para un corredor mesoamericano, pero que terminan siempre cubriendo faltantes de gasto corriente, salarios, viajes inútiles, pomposidades de los que capitanean el comunismo, etcétera.

“Para muestra un botón”. El ministro de Economía hizo un viaje de cuatro días a Nueva York, volando en primera clase, junto con su asesor, para asistir a una conferencia de tres horas. Hasta mayo el buen señor se ha recetado cinco viajes, aunque, dice él, las dos viceministras, que no son profesionales en Economía ni dan señales de saber de la “arcana ciencia”, han viajado más, de seguro también haciéndose acompañar con asesores.

Los viajes en primera clase son una parte de la historia, pues a ello hay que agregar los gastos de hotel, de restaurantes...

A juzgar por el estado de creciente ruina económica nacional, esos viajes nada aportan, o inclusive, puede ser que empeoren las cosas, ya que del ministerio no sale nada que pueda calificarse de positivo mientras, por el contrario, sus iniciativas, ocurrencias y resoluciones están perjudicando la producción nacional.

El ministro viaja en primera clase, lo dijo a periodistas de EL DIARIO DE HOY, pues por su salud tiene que ir cómodamente sentado, comodidades, por cierto, que no tienen las pacientes del Hospital de Maternidad ni los de la red pública hospitalaria donde muchos enfermos duermen en el suelo.

Es fácil o agradable, cuando no se tienen escrúpulos, gastar dinero ajeno o tomarlo de las arcas del Estado, que parecen inagotables, si la prioridad es mantener una clase política que se cree dueña de El Salvador.

Y al ser así, “no revientan un cuete en el barrio vecino” sin que los desocupados funcionarios corran a unirse a la fiesta. Y ocasiones sobran pues las burocracias se la pasan inventando reuniones, foros, simposios, grupos de estudio o lo que sea para irse de viaje, con el agravante de que tienen que llevar asesores para que les expliquen lo que se discute.

Si de desarrollo se trata ya todo está dicho

En cuestiones económicas, lo que toca hacer en un país para lograr desarrollo es claro y transparente: reducir regulaciones, tener reglas claras frente a los sectores de trabajo, fomentar el intercambio, crear “ventanillas únicas” para tramitar lo referente a permisos, autorizaciones, cobro de impuestos, etcétera.

Y mientras menos se cargue a un país con exacciones fiscales, mejor andarán las cosas. El resurgimiento alemán de la posguerra —un resurgimiento que se hizo sobre los escombros que dejaron los bombardeos de los Aliados—, se basó en precios libres, bajos impuestos, libre comercio y estabilidad laboral.

Es casi trágico en un país que afronta toda clase de problemas y una crisis regional, que un funcionario se tome cuatro días y gaste dinerales para asistir a una conferencia de tres horas. Triste y vergonzoso. Despilfarros que son más que usuales ahora.