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La Corte ordena congelar cuentas y bienes de Funes

No hay, pero debe haber, una Comisión Especial de Investigación de la Corrupción (CICIES) en El Salvador que esté vigilante para evitar el saqueo de nuestro empobrecido y victimizado país

¿Adivine el adivinador de dónde sale el dinero para pagar las compras en tiendas de gran lujo que Funes y su mujer hicieron en tres viajes?

Las compras fueron hechas en Miami, Panamá y Sao Paulo, tres viajes de los que pueden ser cientos de viajes, ya que es del saber público que Funes y su mujer viajaban varias veces por mes.

Probidad determinó que “hay otros movimientos con la misma tarjeta por un monto de $64 mil 963 en concepto de pagos realizados en dólares”.

En otro de los hallazgos de la Corte, se dice que la mujer de Funes obtuvo de ese banco, sin que se explique el motivo, “un crédito por $41 mil... que no fue declarado” entre las deudas.

A ello se agrega que después de dejar la presidencia, Funes recibió de la Sociedad Multimedia, S.A. de C.V. nueve cheques por $13 mil 500 cada uno, por un monto total de $121 mil 500. No obstante, la empresa no obtuvo los ingresos suficientes para justificar los pagos, según el informe de Probidad citado en la resolución de la Corte Suprema.

“Dicha investigación detalla que la compañía únicamente registró ingresos por $10 mil, en marzo, y por $24 mil 778.76 en septiembre de 2015, pero solo declaró $29 mil 750 de impuesto...”.

Hasta hoy el país viene a descubrir que Funes fue contratado por una empresa para rendir servicios que no se detallan, lo que asombra sabiendo que dicho señor fracasó en la única ocasión en que fundó un negocio, que tuvo que cerrar a las pocas semanas.

Sin una CICIES, nuestro país es muy vulnerable a los corruptos 

Las investigaciones de Probidad posiblemente apenas rascan la superficie de asuntos que se deben investigar, como fue el pago a los fabricantes del enorme hoyo de El Chaparral de una suma por trabajos solo parcialmente realizados.

Revela Probidad que Funes compró ocho vehículos al hijo sin justificar de dónde obtuvo los fondos para esa exorbitante compra, como tampoco ha aclarado de dónde vino el dinero para adquirir los autos de lujo en los que se transportan él y la mujer.

A la par de esas suntuosidades y de otros préstamos de los que se habla, está el hecho de que Funes no dejó obra de algún significado, fuera de un hospital donde pocos quisieran estar durante un terremoto.

Por todo ello, la Corte declara que “existen indicios de enriquecimiento ilícito” y ordena seguirle un juicio, además de que le congela cuentas y bienes y le prohíbe que haga transferencias de varios vehículos.

No hay, pero debe haber, una Comisión Especial de Investigación de la Corrupción (CICIES) en El Salvador que esté vigilante para evitar el saqueo de nuestro empobrecido y victimizado país, pues no tiene gran utilidad poner un cerco alrededor del gallinero cuando ya los tacuazines se levantaron a todas las gallinas.