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Con leyes gelatinosas muy pocos quieren invertir

Nadie quiere meter dinero que no es necesariamente el suyo pero por el cual responde, en países con leyes elásticas y honorabilidad también elástica, de conveniencia

Por falta de seguridad jurídica, que equivale a la decencia en el manejo de los asuntos públicos, la multinacional IC Power se retira de la licitación de 355 megavatios promovida por la distribuidora eléctrica Delsur.

Y uno de los factores que se citan es la negativa del gobierno salvadoreño a cumplir fallos internacionales, como sucedió con el arbitraje ganado por ENEL.

"Los términos contractuales que proponen la distribuidora y la Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones (Siget) no dan las garantías jurídicas necesarias para realizar la inversión que requiere el proyecto que estábamos planificando", declaró IC Power, apuntando a una realidad "salvadoreña": que aquÍ, desde hace ya una década, las leyes son elásticas, gelatinosas y se manipulan a conveniencia del régimen de turno, como un buen traje se corta a medida. Además las leyes se pueden adaptar para perseguir a opositores y favorecer a los adeptos.

Leyes salvadoreñas son leyes salvadoreñas. Como dijo un comentarista a lo publicado sobre el rechazo de IC Power, "…el problema de los arbitrajes es que ven la parte contractual, sin importar si el contrato viola las leyes de un país…" Los de IC Power pueden irse adonde les dé la gana, pues aquí, en esta tierra, se dictan las leyes que nos da la gana, les guste o no les guste, pues somos muy creativos, nos inventamos nuevas justicias que mejor se adapten a la realidad salvadoreña.

Les guste o no les guste, si hay incertidumbre no habrá desarrollo

Los de IC Power, al igual que el senador Leahy en otro contexto, ha irrespetado el Orden Jurídico salvadoreño y, por extensión, también al máximo representante de la salvadoreñidad, al mismisisisimo Presidente de la República.

Ya vendrán brasileños con mejores ofertas sabiendo que un dedazo del Olimpo les resuelve todo.

El pequeño problema en esto, empero, es que no sólo IC Power toma las de villadiego sino también, a todo lo ancho y largo del territorio, quienes invierten, desde los pequeños talleres de costura en colonias de Soyapango, hasta industriales, que se han vuelto cautelosos, inclusive hasta para pintar la fachada del negocio.

Y es comprensible, pues no hay claras reglas del juego. En cualquier momento o a los padres de la patria les da por decretar nuevos impuestos, o a la clica del barrio se le antoja subir los montos de las voluntarias contribuciones que recogen. Y el que no pague se expone a ir a la cárcel, por evasión, o reunirse con el buen Dios en el más allá.

Haremos una respetuosa observación: contar con reglas claras, seguridad jurídica, es esencial cuando se comprometen recursos, esfuerzo, ideas e inclusive prestigio, emprendiendo labores o empresas.

Los recursos que se invierten son siempre ahorros. Con probabilidad IC Power no tiene cuatrocientos millones en contante y sonante, como por lo general tampoco los tiene el dueño de un negocio que desea ampliar sus operaciones. Todos hacen préstamos y los hacen a instituciones bancarias que recogen los ahorros del público.

Y cuidar esos ahorros es el compromiso del que obtiene préstamos, como del que los otorga, pues son dinero ajeno. Y, por las señales que hay, nadie quiere meter dinero que no es necesariamente el suyo pero por el cual responde, en países con leyes elásticas y honorabilidad también elástica, de conveniencia.

Son realidades que, les guste o no les guste, hay que reconocer.