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Con consultas populacheras camino a la dictadura

Cuando los rojos manipulaban a los bochincheros, las demandas eran "válidas"; cuando el reclamo es al grupo de incapaces al frente de Salud, las exigencias son "inaceptables"

La constitución de Cuba fija un principio "pétreo", inamovible, eterno, supremo, dictado por los dioses: el sistema de desgobierno es "socialista", no puede alterarse. La Constitución salvadoreña, que en sus rasgos esenciales compagina con el orden moral y la jurisprudencia que rige desde hace milenios, sí se puede manosear a través de referendos y consultas populares, de acuerdo con lo que viene diciendo el candidato comunista.

El candidato, que frecuentemente habla de "fuertes sanciones" para los que pretendan alterar la "cultura revolucionaria" una vez impuesta, sin embargo, quiere quitar de la Constitución lo que no le gusta y agregar lo que le gusta, a su antojo.

Y lo que menos le gusta es que la forma de gobierno sea representativa y que exista un balance de poderes, lo que por ahora finalizó por obra de los comunistas y su partido naranja aliado.

¿Qué sucedería si un referendo no aprueba lo que el régimen quiso cambiar? ¿Se darán sucesivas votaciones hasta que el resultado encaje con lo que se pretende?

¿Qué sucedería si después de un tiempo la reforma ya no vale y se quiere reformar lo reformado?

Tómese el caso de la huelga en Salud. Cuando los rojos manipulaban a los bochincheros, las demandas eran "válidas"; cuando el reclamo es al grupo de incapaces al frente de Salud, las exigencias son inaceptables. La salud, proclaman, "no es una mercancía", pero la salud puede ser mercancía de cambio (la salud de la gente que no tiene alternativas para curarse) si con ello se presiona al régimen.

Saqueo fiscal, extorsiones, energía cara y calamidad pública

Imaginemos que el equipo de fútbol del cantón El Pito tiene un encuentro amistoso con el equipo del cantón Palo Verde en la cancha de aquéllos. Pero a medio partido los de El Pito van perdiendo, por lo que deciden cambiar las reglas del fútbol haciendo una consulta no sólo con los jugadores, sino que también con los espectadores…

No todo son reglas eternas en el fútbol fuera de una: al inicio del juego se aceptan las vigentes dictadas por la FIFA; nadie admite que el partido comience con unas reglas pero que en el segundo tiempo se cambie parte de ellas. De existir esa posibilidad es de suponer que uno de los equipos se retiraría, como se retiró como inversionista la IC Power, que no iba a exponer cuatrocientos millones de dólares en un país con leyes gelatinosas y cambiantes.

Pero como en el caso de IC Power, todos los productores, locales y foráneos, se han vuelto muy cautos en lo que respecta a inversiones, pues nadie se siente seguro cuando demagogos y corruptos toman el timón de la vida pública y en cualquier momento pueden caerle encima a sus empresas.

Hasta los pequeños negocios sufren de incertidumbre y temor, sea por los despojos vía impuestos, a causa de los incrementos en el costo de electricidad resultantes de turbios manejos, por las depredaciones de las pandillas y por la misma calamidad general.

El quehacer de una sociedad se basa en complejas estructuras jurídicas, financieras, tecnológicas, de intercambio, que necesitan un marco de leyes y seguridad que no puede estar expuesto a las ocurrencias y apetencias de personas que nunca han trabajado en el mundo real, que sufren de complejos sociales y se mueven por mesianismos viscerales.