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Compran bonos basura con ahorros de la gente

Si una represa se resquebraja y hay que pagar decenas de millones a los contratistas por las torpezas, nadie toca a los responsables pero se pasa la factura a todos los salvadoreños

Otra esquilmación a los ahorros de los trabajadores salvadoreños fue decretada por la Asamblea Legislativa al autorizar que FONAVIPO emita "bonos" que será obligatorio comprar para las Administradoras de Fondos de Pensiones.

Bonos "basura", bonos de un ente descalificado a nivel internacional, bonos que nadie respalda, bonos que pagarán tasas muy por debajo de los rendimientos del mercado.

La Asamblea no ordenó investigar las causas del despachurramiento de FONAVIPO y la responsabilidad en que hayan incurrido quienes la administran, en parte porque son gentes "orgánicas" del partido.

Si una represa se resquebraja y hay que pagar decenas de millones a los contratistas por las torpezas, nadie toca a los responsables pero se pasa la factura a todos los salvadoreños, como con el descalabro de los servicios de Salud causado por ineptas e ineptos o lo que sucede con las escuelas que han quedado sin fondos a medio año.

Pero hay una razón todavía más siniestra en esto de los ahorros de los trabajadores: el marxismo rechaza el ahorro, por considerarlo un robo al bien común. Y "ladrón que roba a ladrón cien años de perdón merece…"

Por eso es que se persigue a los bancos en Venezuela y no existieron ni existen en los países comunistas. Nadie que haya viajado a Cuba vio o escuchó de bancos populares donde la gente guarde su dinero.

La demonización del ahorro viene del mismísimo profeta del dios comunista, Marx, quien postuló como un dogma que, "a cada quien según sus necesidades, de cada quien según sus habilidades". El Estado socialista dispensa a los pobladores lo que a su juicio, el parecer de la burocracia, necesitan, lo que les alcanza para comer, vestirse, curarse, trabajar.

Por lo mismo, piensan los marxistas, si alguien ahorra algo es porque no lo necesitaba, y al no necesitarlo pero recibirlo sin devolverlo, está robando al pueblo, a todos. Y si roba hay que castigarlo o, al menos, confiscarle esos bienes y dineros mal habidos.

Tan fácil es hacer fiesta con el dinero ajeno

Si por obra del chanchullo que los rojos están preparando, se consuma "el verdadero y legítimo cambio que el pueblo demanda y necesita", vayan todos, estimados lectores, despidiéndose de sus ahorros, de sus cuentas en el banco y, eventualmente, de sus viviendas y hasta mobiliarios.

Podrá la gente, eso sí, conservar algo de su ropa personal y cosas como fotografías de la familia pero sin los marcos.

Si no lo creen, hagan una colecta para que uno entre ustedes vaya a Cuba y regrese a contarles no sólo de las jineteras guapas que se ofrecen por unos jeans, sino también de cómo en realidad vive el pueblo y si hay bancos…

Los ahorros son el sacrificio que todos hacemos de no gastar hoy para tener mañana, se trate de lo que se va acumulando en las AFP y que se han dado a la tarea de aprovechar los ínclitos gobernantes nuestros, o para dar la prima de un carro o de una vivienda.

Con frecuencia ese ahorro es producto de un segundo trabajo, de horas extras sacrificadas, de no ir a la playa durante un año, de privarse de comer una hamburguesa con la familia los sábados. Y es a esos sacrificios, pequeños pero significativos, que han dado en caerles encima para pagar custodios a secuestradores y comilonas a funcionarios...