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Como no tienen alas, quieren cortárselas a otros

¡Dos alas!... ¿Quién tuviera dos alas para el vuelo? Esta tarde, en la cumbre, casi las he tenido.; (Alfredo Espino, del poema Ascensión). 

La pensada del mes la expuso el secretario de comunicaciones del gobierno: hay que cortarle las alas a las Administradoras de Pensiones, las AFP.

Cortarle las alas, en igual manera como se las han cortado a la economía, a la inversión, a los servicios públicos, al mismo país.

Han cortado las alas a la esperanza de mejores tiempos, a los sueños de la gente por vivir en paz, progresar, superarse.

Como ellos no tienen alas, pues no logran remontar vuelo y escapar de sus odios y su marxismo, por revancha quieren cortar las alas a lo que funciona, produce y avanza.

Tan bien funcionan las AFP que, pese al permanente saqueo oficialista, las entidades han podido cuidar y proteger una parte de los ahorros de los trabajadores, que es precisamente lo que no consigue el gobierno: administrar sus recursos con eficiencia, proteger lo que es patrimonio de todos.

Si el grupo en el poder tuviera las alas de las AFP, el país no estaría sufriendo la crisis en casi todo lo que maneja, todo en lo que mete mano.

Como ellos no pueden volar, quieren que nadie más vuele...

La misión esencial de las AFP es ser depositaria de lo que trabajadores y empresas contribuyen, llevar cuentas individuales para cada cotizante, poder dar información inmediata y exacta de lo que se tiene, decir lo que cada uno va a recibir en el momento en que se jubilen.

Un régimen incapaz de manejar sus ingresos, de asignar presupuestos con alguna medida de eficiencia, de anticipar faltantes y enfrentar emergencias como la que ahora presenta el zika, pretende que al robarse esos ahorros que los trabajadores han generado van a estar mejor protegidos que bajo el esquema actual.

Lo que los trabajadores aportan a las AFP, al igual que los aportes al Fondo Social para la Vivienda y al Seguro “Social”, es parte de sus salarios, como lo son también las prestaciones que reciben, bonos por desempeño y otras ayudas.

Todo ello a su vez son costos de producción que determinan precios de venta y disponibilidad de bienes y servicios, lo cual se paga por los consumidores, que somos todos en un país.

Como denuncian los sindicalistas, el grupo en el poder quiere ahora robarse esos ahorros y además elevar los costos con una alza en el salario mínimo, medida demagógica que siempre, inevitablemente, causa desempleo.

Para protegerse de ese desempleo muchos pequeños y medianos negocios y los que trabajan por su cuenta prefieren quedarse en la economía informal, a formalizarse.

Cada vez es más difícil para jóvenes emplearse
    
                                                                                         
Lo que menos necesitan los salvadoreños es más desempleo, como lo demostró  el hecho que de 70 mil jóvenes entraron ala edad productiva el año anterior, apenas cinco mil lograron conseguir un empleo.

Y los graduados tienen más capacidades y conocimientos que el resto de muchachos y muchachas que llegan a la edad de trabajo.

Cortar alas es el equivalente a perseguir, coaccionar, limitar. Los rojos no entienden de incentivos, de promover inversiones, de proteger y alentar buenas iniciativas. Su “plan de nación”, si así pudiera llamarse, es continuar con el saqueo fiscal, el divisionismo, los lavados de cerebro a la población, meter cizaña entre sectores, negarse a dialogar, desinformar como con el número de homicidios, mentir, insultar y solidarizarse con los que investiga Probidad...