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Cómo aprender fácilmente más de treinta idiomas...

En vez de pedir a un joven memorizar conjugaciones, tal vez sería de más provecho pedirle que vea un programa de Geografía o Historia en inglés y lo reporte a su clase al día siguiente  

Treinta y tantos idiomas llegó a hablar y leer el padre de la Arqueología, Heinrich Schlieman, usando un simple método para lograrlo: leía en el nuevo idioma que estudiaba, obras que ya conocía, como ver una película en italiano que uno vio antes en español; la acción se conoce y las frases tienen algún sentido.

Pero en nuestros colegios y escuelas hay estudiantes que cursan francés o alemán durante seis años y no pasan de frases relativamente fáciles.

En parte la culpa es de los programas, que meten en una camisa de fuerza a los docentes (pensando en los malos) que no pueden ser creativos para enseñar a sus alumnos.

De allí tener que memorizar largas listas de declinaciones y conjugaciones, traducir textos sin mayor interés, someterse a horribles exámenes...

Para un amigo con un negro sentido del humor, las cosas serían diferentes si a los muchachos los ponen a leer la edición de Playboy en francés y a las niñas Playgirl, lo que parece una barbaridad hasta que se considera que en las lecturas requeridas para secundaria está “Soy puta”, de Claribel Alegría, y librejos parecidos.

Por desgracia y a causa del torpe manejo de los presupuestos por Hacienda y todas las carteras estatales, el MINED está casi tronado, sin mayores recursos no sólo para conectar a internet y pasar a los estudiantes contenidos con vida, sino hasta para arreglar los techos y los servicios “sanitarios”.

A esto se suma que en vez de esos idiomas sin importancia como inglés, francés y alemán, en las altas esferas del Estado se sueña con revivir el náhuatl y con el náhuatl los caites y las mulas para toda la población.

 Lo ideal es que todos los niños tengan iguales oportunidades para aprender, pero las realidades obligan a adaptar recursos e inclusive programas de enseñanza. Los niños en las zonas rurales aprovechan más una enseñanza adaptada a su vida y sus necesidades, que una diseñada para ambientes urbanos.

A esto se agrega el horror de la realidad pandillera, que deja a muchos niños sin ninguna enseñanza transformados en esclavos de sus bandas.   Lo importante es trabajar con lo que se tiene, con lo que es una comunidad y un país, no idealizando como con la disparatada ley Lepina.
 

Que reporten a sus clases
el programa cultural designado

 

Hoy por hoy el inglés es el idioma importante por aprender, la lingua franca universal usada en aviación, transportes, comunicaciones por internet, comercio, banca... cuando un coreano viaja a la India, el inglés es el idioma para comunicarse, como asimismo el inglés sirve a un hindú de Madras para entenderse con otro de Delhi; el diario nacional de India es The Times of India.

Y la ventaja para los estudiantes salvadoreños es que en internet, publicaciones y televisión hay programas culturales para niños que un joven de quince años puede seguir, como programas para aprender el idioma.

Esto nos lleva a una sugerencia: en vez de pedir a un joven memorizar conjugaciones, tal vez sería de más provecho pedirle que vea un programa de Geografía o Historia en inglés y lo reporte a su clase al día siguiente, lo que tiene la adicional ventaja de que también los padres dejarán de ver menos novelones o deportes.

Hay muchos caminos para llegar a otro idioma...