Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Cinco reglas fáciles para vivir hasta los noventa

Primero, no fumar ni beber alcohol en demasía; segundo, hacer ejercicio vigoroso varias veces a la semana; tercero, controlar la presión sanguínea; cuarto, vigilar el peso y, quinto, poner atención al tema de la diabetes

Cualquier tiempo es oportuno para poner atención a las cinco fáciles reglas para llegar a los noventa años, publicadas hace algún tiempo por el New York Times. Desde luego estas no incluyen advertencias para no viajar a Bagdad sin escolta o caminar por calles solas después de las ocho de la noche en un municipio dominado por las maras. Es obvio que cuidar la salud cuando todavía se está joven es fundamental, sobre todo en lo referente a un consejo básico: hacer lo posible para no caer con diabetes. 

He aquí la lista ofrecida: 
Primero, no fumar ni beber alcohol en demasía; segundo, hacer ejercicio vigoroso varias veces a la semana; tercero, controlar la presión sanguínea; cuarto, vigilar el peso y, quinto, poner atención al tema de la diabetes. El estudio se basa en información obtenida a lo largo de varios años de diversos grupos de hombres adultos, muchos de los cuales, siguiendo esas prácticas, vivieron más de noventa años. 

Contra lo que se piensa, no hay pruebas de que un moderado consumo de alcohol prolongue la vida ni tampoco que los hábitos se tengan que ceñir a la edad cronológica de las personas: cada quien debe hacer lo que puede, indistintamente de su edad calendario. Sentirse viejo o pensar que después de los 70 u 80 no se tiene que hacer ejercicio, es un error común y, desde tal punto de vista, mortal. En cualquier caso, seguir las recomendaciones eleva la calidad de vida aunque, en el momento menos esperado o deseado, el buen Dios llame al cumplidor de las reglas para sentarlo a Su diestra. El periódico destaca otro hecho importante: el estudio demostró que la longevidad no depende necesariamente de los genes o de la buena suerte. Alguien que se lo proponga y meta cabeza y disciplina en el asunto, puede llegar a ser el primero en su familia en alcanzar la centuria, con lo que heredaría, si cabe tal cosa, excelentes genes a su descendencia.

La regla más sabia: nada en exceso  
                                    
El pez y el hombre mueren por la boca. Los excesos en comer postres, pastas, arroces, dulces, panes y abundantísimos carbohidratos, acompañando todo ello con jugos, cervezas, licores y destilados, no sólo deforman el cuerpo sino también, en muchos casos, llevan a la diabetes. Los médicos aconsejan, como ejemplo, comer la fruta pero no el jugo, ya que las dos se metabolizan en distinta manera. La avena con nueces ayuda al cuerpo, los cereales secos con leche y azúcar lo perjudican. Llevar un control diario de las calorías y pesarse con frecuencia, ayuda a mantener la voluntad, como la mujer que cada seis meses se pone el vestido de su boda.

En lo que más enfatiza el artículo es en la necesidad de hacer ejercicio, de ser posible todos los días, lo que no incluye pasear por el jardín. El ejercicio requiere voluntad y tiende a ser tedioso, por lo que oír música, ver programas televisivos o escuchar audiolibros, pueden ser los mejores aliados de la salud. Pero siempre hay que hacerse revisar por el médico; Jim Fixx, el hombre que popularizó el “jogging”, cayó muerto mientras corría. Unos avisos de una clínica hicieron ver que Fixx debió haber corrido en una banda médica además de hacerlo en carreteras y pistas. Tenistas mueren mientras juegan, como futbolistas y muchos jóvenes.