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Cierra una maquila en Olocuilta y se pierden 700 empleos

Los que sufren las consecuencias son aquellos que pierden su empleo, como los trabajadores de Olocuilta y otras localidades, afectando obviamente a sus familias y a toda la cadena de negocios 

El cierre repentino de la maquila Industrias Magdalena, cuyos dueños abandonaron el país sin pagar a su personal salarios ni las retenciones de AFP según los afectados, ha golpeado duramente a los pobladores de Olocuilta y sus alrededores y al país, que pierde de un día a otro 700 empleos más.

El municipio no puede culparse a sí mismo de lo acontecido, ya que cierres de negocios, reducción de personal, clausura de agencias y filiales y descenso de la actividad económica refleja la incertidumbre general y las consecuencias de las erradas políticas de los comunistas.

Bien se dice que “a dos puyas no hay toro valiente”, y si no son dos, sino un frondoso ramillete de puyas, hasta las fieras tiemblan.

--La violencia es la más poderosa, consecuencia en gran parte de la incapacidad para articular estrategias efectivas de erradicación de las pandillas, una forma de esclavitud.

El lunes antepasado, cuarenta personas fueron asesinadas, un número que es aproximadamente la mitad de los asesinatos perpetrados durante un año en España, país con una población diez veces la de El Salvador;

--el acoso fiscal que contrasta con el deterioro de los servicios públicos;

--la permanente prédica contra el sector de trabajo del país y la negativa al entendimiento y al diálogo.

La dualidad de posturas --se invita a invertir y se llama a la colaboración-- no compagina con la imposición al capricho de cargas salariales que sin remedio elevan los costos de operación de las empresas y negocios de todo tamaño. 

Una de estas fue decretar como asueto remunerado el “Día del Padre”, celebración que bien pudo haberse fijado el último domingo de marzo, el mes de San José, para poner un ejemplo.

Las maquilas educan a la gente y mejoran su calidad de vida 

Más y más productores y negocios están “votando con los pies” como ocurrió en los Ochenta, que a la par de un golpismo populista y corrupto, el país estaba siendo victimizado por una guerrilla despiadada, lo que causó entre sesenta y setenta mil víctimas.

En esos años de desastre lo que se había levantado con tanto esfuerzo, ejemplificado por empresas como la Texas Instruments y las asentadas en él área industrial de San Bartolo, se vieron forzados a cerrar, a irse con su música a otra parte.

Y esa debilidad nacional frente al mundo de trabajo la están aprovechando nuestros vecinos: ¿No los quieren en El Salvador? ¡Vengan con nosotros!

Los que sufren las consecuencias son aquellos que pierden su empleo, como los trabajadores de Olocuilta y otras localidades, afectando obviamente a sus familias y a toda la cadena de negocios donde compran, servicios que utilizan por pequeños que sean, etc.

Son estos efectos y repercusiones los que el gobierno no parece considerar...

Las maquilas no brotan por sí solas de la tierra, sino que surgen cuando emprendedores forman parques industriales, con frecuencia construyen las estructuras, suministran servicios como agua y corriente eléctrica, adecuan accesos y además se dan a la tarea de buscar empresas interesadas en asentarse e iniciar operaciones.

Una vez instaladas, hay una subsiguiente labor educativa: los trabajadores se disciplinan a cumplir horarios, seguir instrucciones, llenar metas de producción, capacitarse en otras áreas y superarse más. Y todo ese nuevo saber se traslada a sus hogares, a lo que se suma la compra de muebles y electrodomésticos que casas comerciales llegan a ofrecer a plazos.

Ojalá que el partido en el gobierno tome conciencia del grave daño que sus políticas están causando al país y las revierta en beneficio de todos.