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Chavismo y castrismo se desploman con el petróleo

Venezuela no cuenta ya con los recursos para salir adelante ni menos para sostener a sus ahijados ni al padrastro castrista. Ese es el final de Petrocaribe y los sueños de opio del chavismo…

Hasta cuarenta y tres dólares por barril puede bajar el precio del petróleo, de acuerdo con proyecciones de la firma Morgan Stanley.

Son muchas las buenas consecuencias de una baja así de pronunciada: la primera, que los automovilistas se verán beneficiados con bajos precios de la gasolina; la segunda, sin duda la más importante, importantísima, es que ya con el precio del petróleo a sesenta dólares el régimen venezolano se desplomará, arrastrando en su caída a la Cuba castrista.

Con los actuales precios del petróleo sobre los setenta dólares, el costo para el régimen chavista de extraer, refinar, almacenar y transportar petróleo es superior al precio de venta, por lo que a mayor producción, si tal cosa fuera posible, mayor será el desbalance entre gastos e ingresos del régimen.

La calamidad fue gestada por Chávez y sus demenciales políticas, un engendro producto de sus perversidades, su granítica ignorancia y sus fanatismos, mientras sus sucesores han profundizado la destrucción de Venezuela…

Sin que los precios se fueran al fondo, los venezolanos a duras penas están comiendo, viviendo y trabajando. Y sin que los precios hayan bajado de setenta dólares por barril, en Venezuela hay escasez de granos y alimentos básicos, de productos de primera necesidad, de medicinas, de transporte, de agua y electricidad.

El país con las mayores reservas de petróleo del mundo es un país pordiosero que ha comenzado a racionar los alimentos y obliga a la población a ir de un lado a otro para conseguir huevos, carne, azúcar, harina, pan.

Igualmente de trágico y doloroso, pues puede ser la diferencia entre estar vivo o morir, es que hay una aguda carestía de medicamentos. No hay medicinas en farmacias, en consultorios, en hospitales; sólo los que tuvieron la previsión de comprar a tiempo lo que necesitan para tratar dolencias crónicas o mantener la salud, están saliendo adelante.

Tampoco Venezuela tiene en pie las estructuras para sembrar, cosechar, distribuir, fabricar, elaborar bienes esenciales o tan siquiera lo elemental de una sociedad empobrecida hasta el hueso, pues los chavistas se encargaron de destruir empresas, agroindustrias, comercios y todo lo que es sostén de un país normal.

Después de arrasar con todo sólo les queda una gran hambruna

En una agresión agraria sin precedentes, aunque similar, es lo que se impuso por la fuerza aquí en El Salvador, la tropa y el populacho se tomaron fincas, haciendas, sembrados, ganaderías, granjas avícolas que, en poco tiempo, en cuestión de meses, estaban en la ruina, como en la ruina están todas las cooperativas agrarias en nuestro país.

Venezuela no tiene posibilidad de poner en pie, en corto tiempo, una mínima producción que evite una hambruna, pero a la vez carece del dinero para importar los alimentos que requiere para subsistir.

La debacle era predecible y se veía venir, pese a lo cual "el modelo bolivariano" continuó, y continúa, hipnotizando a los que no tienen capacidad de ver la realidad ni las entendederas para darse cuenta de que una cosa es la promesa del demagogo y otra, los efectos de arrasar con lo que está a su alcance.

Venezuela no cuenta ya con los recursos para salir adelante ni menos para sostener a sus ahijados ni al padrastro castrista. Ese es el final de Petrocaribe y los sueños de opio del chavismo…