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Cayó el meteorito en Rusia; ¿puede caer otro cerca?

Es un privilegio para los hombres del presente, saber del universo, de sus misterios y de su incalculablemente vasta enormidad, cuando hasta hace menos de un siglo no se vislumbraba la magnitud del cosmos

La fuerza, de acuerdo con una fórmula física, es igual a la masa multiplicada por la aceleración… lo que en el caso del meteorito que cayó en una zona relativamente despoblada de Rusia explica cómo un pedrusco de varios cientos de kilogramos de peso pudo causar tanta devastación en una área enorme.

La ley física, entre otros, la comprendió Samuel Colt al inventar su revólver de seis tiros calibre .44, que a puro golpe hacía saltar por los aires a los vaqueros malos aunque no los matara; una bala de nueve milímetros puede matar pero no necesariamente derribar, como sucedía cuando los marines estadounidenses se enfrentaban a los filipinos que rechazaban la ocupación norteña: el indígena era herido pero avanzaba con su machete y mataba al agresor.

A partir de esas realidades el ejército estadounidense comenzó a armar a sus soldados con la Colt .45, que paraba en seco al atacante aunque no lo matara.

El meteorito ha metido en gran susto a millones de personas, que se preguntan lo que sucedería si otro cae en medio del parque de su barrio o sobre las pirámides de Gizah en Egipto; evidentemente que en el lugar del impacto no quedará nada, como prácticamente nada quedó de Hiroshima al caerle la bomba atómica; de allí la importancia de ir por la vida confesado y comulgado.

Es un privilegio para los hombres del presente, saber del universo, de sus misterios y de su incalculablemente vasta enormidad, cuando hasta hace menos de un siglo no se vislumbraba la magnitud del cosmos, las distancias entre las galaxias, cómo se formaban y la existencia de los agujeros negros, descubiertos por Einstein en sus estudios sobre los espacios de varias dimensiones.

Un suceso que despierta la imaginación de los niños

En el relato bíblico del Génesis, Dios pone orden en el cielo separando la luz de la oscuridad, creando las estrellas (que coloca "encima de nuestras cabezas") para, al final del tercer día, estar complacido de lo hecho.

Con esa visión los occidentales convivieron por dos milenios, aunque muchas gentes sencillas, al igual que los niños a quienes no se ha dotado de una tableta, siguen creyendo que arriba están los astros y que en cualquier momento uno de ellos se desprende y les cae encima.

La buena noticia es que el espacio, para efectos prácticos, está vacío, pavorosamente vacío, al punto que las dos sondas espaciales que recién han escapado la gravitación del Sol y viajan fuera de nuestro sistema, apenas han recorrido dos milésimas de la distancia que nos separa de la estrella más cercana al Sol, Alpha Centauri.

Y ello considerando que en el universo hay doscientos billones de galaxias, una de las cuales, tamaño medio, es la Vía Láctea, nuestro "barrio".

El meteorito ha puesto en movimiento a nivel mundial un plan para montar sistemas que alerten a los terrícolas de la proximidad de cuerpos extraños que puedan impactar a la Tierra y dejen vivas únicamente a las cucarachas, ya que estos molestos insectos son los únicos que sobreviven altas dosis de radiación.

El suceso brinda a padres y maestros la oportunidad de interesar a sus hijos y a muchos jóvenes en la astronomía, la ciencia y los descubrimientos tecnológicos, para mejor prepararlos a entender su universo.