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Casi colapsa el aeropuerto, ahora, en la Semana Santa

En todo país "revolucionario", las estructuras y lo edificado comienza a caerse en pedazos, como las ciudades y la economía de lo que fue el "bloque socialista" y es, entre otros sitios, La Habana

El aeropuerto casi colapsa en los días previos a la Semana Santa y luego durante esta, a causa de los salvadoreños que llegaron a vacacionar, de los turistas, de los atletas que participaron en el campeonato de fútbol playa...

Pero, primordialmente, el grave problema se produjo porque la ampliación y la renovación de las instalaciones aeroportuarias está retrasada en más de diez años debido al desinterés, la inepcia y las erradas prioridades de los regímenes en el poder desde entonces.

De haber innovaciones, hay innovaciones, pero no de las deseables. Una de ellas, de las que se queja una parte de los viajeros, es que al entrar a la sala de mostradores de líneas aéreas, individuos que se identifican como policías interrogan a los viajeros, hurgan en los bolsos de las señoras, examinan una a una las tarjetas que portan en sus billeteras, quieren saber de su trabajo y adónde van y quién paga el viaje, en muchos casos les obligan a abrir el equipaje y lo inspeccionan, abriendo paquetes y metiendo mano en la ropa...

Esto es igual a lo que sucede en cualquier Estado dictatorial, y es ahora usual en Venezuela, para quienes logran el permiso de salir del derrumbado país.

El funesto dictadorzuelo no hizo nada por el Aeropuerto Internacional fuera de cambiarle el nombre sin consultarlo con nadie; una ruinosa gestión no se mejora arropándose en sotanas.

Cabe mencionar otro hecho: con motivo del campeonato premundial de fútbol de playa, equipos de numerosos países han llegado, participado, triunfado, perdido y de seguro pasado agradables días.

Agradables con excepción de los momentos en que tuvieron que cambiarse, ducharse y utilizar sanitarios en instalaciones ruinosas y descuidadas.

No cuesta imaginar lo que estos equipos y delegaciones van a llegar contando al volver a sus lugares de origen, de un país "revolucionario" pero, como en todo país "revolucionario", las estructuras y lo edificado comienza a caerse en pedazos, como las ciudades y la economía de lo que fue el "bloque socialista" y es, entre otros sitios, La Habana.

Los baños de las instalaciones deportivas están así de mal, como los servicios de casi todas las escuelas e institutos públicos de El Salvador.

Grupos de "reacción inmediata" para reparar las infraestructuras

Los puertos están abandonados, sea el aeropuerto o el gran puerto de La Unión, que se entregó a El Salvador recién terminado sólo para estrenarlo, pero que de inmediato los rojos bloquearon que se concesionara a empresas de categoría mundial porque, como señaló una roja: "¿Cómo vamos a permitir que capitalistas hagan dinero administrando nuestro puerto?"

Mejor paralizado a que alguien lo maneje bien y beneficie a La Unión y al Oriente del país, pero que tenga ganancias...

Ni hacen ni dejan hacer.

Cuidar, mantener, mejorar, adecuar y, en muchos casos, reconstruir la infraestructura de instalaciones, edificios, comercios, sectores, ciudades y países es esencial para la economía, para el empleo, para elevar la calidad de vida de la población, para progresar.

Los entes públicos, por lo general, son muy malos para dar mantenimiento, y lo son porque para todo hay que pedir autorización, llenar solicitudes, esperar a que el funcionario lo firme, volver hacia atrás...

Debería "el Estado" tener una especie de "caja chica" de servicios: un grupo que se desplace de inmediato, arregle unas tuberías, vuelva y obtenga el visto bueno.