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Le caen encima al Hogar Vito Guarato

El socorro a los enfermos, a los niños sin padres, a los desahuciados, a los leprosos, es lo que ha guiado la Iglesia, es una faceta esencial del mensaje de Cristo, lo que le ganó adeptos y finalmente reconocimiento hace mil setecientos años

Así como echaron hace un par de días a las monjas y al capellán del Hogar Vito Guarato y echaron a los salesianos de la Ciudad de los Niños de Santa Ana, pueden muchos salvadoreños esperar que los echen de sus viviendas y empresas de llegar los comunistas al poder, como sucedió en Cuba, en Nicaragua, en Venezuela y en todo país que cae bajo control de los rojos.

Es lo mismo que las maras están haciendo en muchas zonas de El Salvador: echan de sus viviendas a la gente y se posesionan de ellas, sin que las autoridades hagan mayor cosa para evitarlo.

La justificación para el atropello es lo que se viene esgrimiendo desde que los rojos le cayeron encima al gobierno: "pérdida de confianza".

"Por perder la confianza" en funcionarios, médicos, técnicos, empleados de larga trayectoria, jefes de oficina y últimamente casi sesenta empleados de la Corte de Cuentas, es que se dieron las barridas de personal en todos los ministerios a los pocos días de haberse instalado los meritócratas (léase los incapaces que vienen fungiendo en Salud Pública, en RREE, en Capres, etc.).

Es explicable, hay que admitir, que la nueva clase no tenga confianza en personas que hacen bien su trabajo, que tienen trayectoria, que producen, que no sufren de odio de clases y que, en muchos casos, profesan una religión.

Y es que esas personas a las que no les tienen confianza no van a prestarse a movidas, a indoctrinar estudiantes y niños, a cuestionar manejos sucios de presupuestos y de insumos. El pícaro siempre desconfía del honesto.

El Hogar –rehusamos llamarlo de otra manera, pues fue el nombre con que el recordado padre Vito Guarato emprendió su labor humanitaria— pertenece a la estructura de entidades caritativas medularmente vinculadas a la Iglesia Católica pero que también, en una u otra forma, es parte de lo que hacen otras confesiones.

Y es que el socorro a los enfermos, a los niños sin padres, a los desahuciados, a los leprosos, es lo que ha guiado la Iglesia, es una faceta esencial del mensaje de Cristo, lo que le ganó adeptos y finalmente reconocimiento hace mil setecientos años.

Desde los "samuelitos" hasta los del Hogar, niños son víctimas

La versión "oficial" del atropello es que llegaron y despidieron a las monjas y al capellán. Lo que hemos sabido es que además del despido hubo insultos y acusaciones.

Pero el fondo es el cuestionamiento que hicieron las religiosas de lo que la Asociación, usando el nombre del Hogar, hace con dineros que recauda, de eventos que realiza para "ayudar" a la obra, como del mismo procedimiento que privatiza al Hogar y lo entrega a un grupo que supuestamente no da cuentas a nadie.

Desde antes, denunciaron los afectados, los del grupo que se ha entronizado vienen perpetrando arbitrariedades contra el Hogar, incluyendo cámaras de vigilancia para espiar, cadenas en ciertas áreas, individuos armados en una institución de niños para que ningún vecino asista a los servicios religiosos dominicales.

Como siempre, los niños son víctimas de los excesos y las patrañas de grupos como hicieron los rojos con "Los Samuelitos", los pequeños que la guerrilla usaba como carne de cañón, hasta los entrenamientos paramilitares de infantes "con armas de juguete" al norte de San Salvador.