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El blanco del plan son los ahorros de los pobres

De lo que pueden estar seguros los trabajadores salvadoreños es que “administrar” sus pensiones será perderlas, usarlas para mantener a flote a la nueva clase roja

No descansan hasta caerle encima a los fondos de pensiones, como se deduce del nuevo plan anunciado por Hacienda que, como lo dice el sindicalista Ricardo Soriano, equivaldrá a “hurtar” a los cotizantes más pobres, de lo que con sacrificio aportan.

Como el venidero presupuesto tiene un gran agujero --y lo tiene por la incapacidad del grupo en el poder para administrar recursos y cortar gastos, amén de los despilfarros y los programas fantasma--, la gran pensada, o la gran perfidia, es que las cotizaciones de los que ganan hasta dos salarios mínimos sean administradas “por el Estado”, lo que equivale a sacar del sepulcro al viejo INPEP.

De lo que pueden estar seguros los trabajadores salvadoreños es que “administrar” sus pensiones será perderlas, usarlas para mantener a flote a la nueva clase roja con sus negocios.

Y cuando llegue el momento de su jubilación les darán vales incobrables o van a pagar a un grupo, olvidarse de ellos por unos meses, pagarles otra vez y luego decirles, como Ortega el sandinista espetó a los trabajadores mayores, que lo mejor que podrían hacer es marcharse al otro mundo.

El INPEP es un cadáver por dos causas: la primera, que aun con aquellos gobiernos la administración de los fondos era un desastre; la segunda, que el sindicato del INPEP iba de presión en presión y de huelga en huelga para repartirse los dineros de los pensionados.

Y fue a causa de ese desastre que los pobres pensionados no acogidos a las AFP están pasando calamidades y el remedio de Hacienda es sacar al INPEP del sepulcro, como excusa para disponer de las cotizaciones de los trabajadores más humildes.

El presupuesto para el nuevo ejercicio fiscal tiene un gran hoyo y es para tapar ese hoyo que Hacienda, fingiendo desvelarse por los trabajadores, pretende “administrar esas pensiones”, pero más de alguno aprovechará para meterse ese dinero en el bolsillo, como de seguro piensan hacer con lo que aportan los acogidos al IPSFA.

Y como siempre se dora la píldora de cianuro con las mismas promesas, esta vez de una pensión “universal”.

Tan bien funcionan las AFP que les toman una parte 

Las AFP nacieron a causa del descalabro del INPEP producto este de la pésima administración estatal y debido, además, a que la pirámide demográfica se ha invertido; cada vez hay más viejos y hay menos jóvenes.

Y el gran remedio es forzar a los trabajadores que menos ganan y, por lo mismo, menos pueden ahorrar para su futuro, a entregarle sus cotizaciones a un esquema voraz que no tiene la capacidad ni la voluntad de administrar sus recursos.

Lo mismo sucede en la mayoría de países: los sistemas previsionales basados en el reparto están en crisis.

Las AFP surgieron como un remedio a esta situación, inicialmente puesto en vigor en Chile por iniciativa de quien lo ideó, José Piñeira, que estuvo en El Salvador cuando aquí se reformó el sistema.

Que las AFP funcionan y funcionan muy bien lo demuestra el que “el Estado” toma una parte sustancial de los ahorros.

Pero el mejor seguro de retiro es una economía en crecimiento, familias unidas, comunidades pacíficas, precisamente lo que falta en El Salvador a causa de la incapacidad de quienes están en el poder para lograrlo.