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Aunque nadie lo crea, "aquí abundan las medicinas..."

Que Dios se apiade de ellos, los salvadoreños pobres o sin empleo que no tienen más alternativa que acudir a los hospitales y clínicas públicas en busca de cura, para encontrarse con el desastre de los servicios y la falta de medicinas

Lo que el país entero viene denunciando, la falta de medicinas en los hospitales y centros de salud públicos, lo ningunea la ministra del ramo, que con toda frescura afirma que son carencias que no pasan de un quince por ciento.

Lo que dice la ministra, empero, se desmiente con el agobio de los pacientes que no las reciben, lo que afecta a la mayoría de enfermos pobres que no reciben los medicamentos que requieren.

Y tan no las reciben que organizan marchas a Casa Presidencial y a la Asamblea para protestar, sin que en esos lugares se presente una unidad del Ministerio a dispensar los fármacos...

No se trata sólo de medicinas contra el cáncer, sino de la periódica escasez de preparados para combatir el VIH, para los niños con leucemia, para los hemofílicos, para los que sufren dolencias renales, esto afecta también a quienes necesitan del esquema básico de vacunas para diferentes patologías... la lista es casi interminable y es raro el día en que algún grupo de enfermos no proteste por la falta de medicinas para tratarlos.

Según la ministra, el problema del desabastecimiento se debe a que el ministerio tiene que celebrar licitaciones públicas, en vez de hacer compras directas. Compras directas como con los camioncitos chatarra chinos que se adquirieron en el triste paso de la buena señora por la Alcaldía de San Salvador, entidad a la que dejó con el peso de una enorme deuda que seguimos pagando los capitalinos.

Y de ser a dedo las compras de medicamentos, lo probable es que se adquieran únicamente en Cuba, en Venezuela, en Bolivia y en Corea del Norte.

La ministra tuvo el cuidado de no tocar ninguno del resto de innumerables problemas que agobian a quienes buscan asistencia en el Rosales y otros centros, lo que va desde ascensores que no funcionan, aires acondicionados y equipos para lavar ropa arruinados, carencia de camas, ambulancias inmovilizadas, falta de instrumental...

Ni siquiera pueden mantener aires acondicionados y ascensores

En los últimos tiempos las cirugías en el Bloom, en el Rosales y en el ISSS se han suspendido a causa de aires acondicionados que no funcionan, que llegaron al final de su vida útil. Los mantenimientos preventivos y el reemplazo de unidades está por encima de las capacidades de las autoridades de Salud, que deben sus puestos no a sus conocimientos y habilidades, sino a su militancia política.

Todos estos problemas operacionales los vienen denunciando, desde hace un largo rato, los pacientes y sus familiares y los médicos de los nosocomios, lo que ha dado lugar a destituciones, a quitarles sus salarios, a iniciar procesos penales contra ellos, a remociones y traslados a lugares lejos de sus hogares.

Salud opera como una dictadura: se miente, se tergiversan hechos, se persigue la disidencia, se imponen mordazas, se prometen maravillas y, al final, se pretende que los enfermos se curen solos, pues inclusive un excandidato del comunismo declaró que "el ochenta por ciento de enfermos no necesita medicinas", lo que vendría a hacer de muchos salvadoreños una especie de enfermos imaginarios como en la comedia de Moliere.

Que Dios se apiade de ellos, de los salvadoreños pobres o sin empleo que no tienen más alternativa que acudir a los hospitales y clínicas públicas en busca de cura, para encontrarse con el desastre de los servicios y la falta de medicinas.