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Argentina: un país victimizado por el populismo y la corrupción

La gran fortaleza argentina, lo que le faculta sobreponerse a los desmanes del peronismo y Kirchner, es el alto nivel profesional y académico de la población

En Argentina llegan a asesinar fiscales, pero no se detienen allí los atropellos y truculencias del régimen que preside Cristina Kirchner, quien entre otras cosas ha llevado al país a la insolvencia, al desorden monetario, a la corrupción y al desastre económico.

Argentina está muy mal pero ni de lejos sufre un descalabro como el de Venezuela, que se encuentra al borde de la hambruna y a que la conviertan en un narcoestado.

Ambas naciones cuentan con riquezas naturales inmensas, un territorio privilegiado y tradiciones libertarias. Y así como Venezuela está sentada sobre las reservas de petróleo más grandes del planeta, la pampa argentina puede alimentar al mundo...

Kirchner, viuda de Néstor, antiguo montonero —una banda terrorista que operó en los Sesenta—, acopló sus políticas a la regulación económica, estatizaciones forzadas que se dice son "kirchnerizaciones" encubiertas, al manoseo monetario, a mordazas como las que ha emprendido contra Clarín (uno de los diarios más grandes de habla hispana) y a la persecución de opositores y ahora se le imputa en un caso que era investigado por el fiscal Nisman, quien fuera asesinado hace unas semanas.

El régimen, prácticamente, se hizo con las acciones de la empresa española Repsol, que comenzaba a explotar yacimientos energéticos, como hizo El Salvador con Enel. Y eso ha afectado a la inversión foránea en un país que la necesita con urgencia para marchar al ritmo de las potencias industriales del mundo.

La manipulación monetaria es ahora, como durante el último medio siglo, una pesadilla para los productores y para la población, lo que afecta en extremo el ahorro y la formación de capital, básicos para sostener a las empresas, actualizarlas al ritmo necesario para que sean competitivas tanto interna como externamente.

No se ha caído, como en una época, en tasas inflacionarias de un diez o veinte por ciento mensuales, lo que daba lugar al pago de intereses de esas magnitudes sobre préstamos. Pero, entre otras cosas, los procesos inflacionarios, los "corralitos" y artimañas diversas, provocaron fugas de capitales, así llamadas aunque se trata de movimientos para salvar patrimonios de la voracidad estatal.

La gran fortaleza argentina es su alto nivel profesional

Era de esperarse que, en un momento u otro, Kirchner se hiciera con los fondos de pensiones, como lo hizo hace poco tiempo, dejando a la población literalmente desprotegida al llegar la vejez o la jubilación.

Cuando hay incertidumbre sobre la estabilidad, a corto o mediano plazo, de la moneda —nadie sabe lo que valdrá el peso en cinco años o unos meses— los argentinos ni siquiera tienen posibilidad de ahorrar; sólo les queda encomendarse a Dios.

Y encomendarse a Dios es lo que resta a los trabajadores y empleados del país que, como advirtió el sindicalista Ricardo Soriano, se exponen a que el gobierno robe sus ahorros y los despilfarre en su provecho, inclusive para pagar los dineros que los chavistas mandaron antes de la bancarrota venezolana.

Si quieres, salvadoreño, una vejez con hambre y calamidades, vota por los rojos en marzo próximo...

La gran fortaleza argentina, lo que le faculta sobreponerse a los desmanes del peronismo y Kirchner, es el alto nivel profesional y académico de la población, producto de excelentes universidades y del esfuerzo individual de quienes allí estudian y se preparan.

Es esa clase de pensantes, de hombres y mujeres capaces, de las tradiciones del país, del ejemplo de sus hermosas ciudades, de su música y su innata alegría, lo que les mantiene adelante...