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Apenas se sientan en la silla y hay movimientos extraños

Nepotismo quiere decir el favorecer a nepotes o sobrinos, así como a nietos, por gente que detenta cargos públicos o eclesiásticos. El vocablo se aplicaba, en siglos pasados, a los sobrinos de los papas

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oncejales de la Alcaldía de San Salvador han pedido al Tribunal de Ética Gubernamental y a la Corte de Cuentas investigar la colocación de tres parientes cercanos del edil en puestos clave, un caso más de la denunciada plaga de nepotismo que está socavando las finanzas estatales y entorpeciendo el desempeño de instituciones y servicios públicos.

El alcalde alegó en su defensa que los dos nombrados "se desempeñan ad honórem", lo que vuelve el caso todavía más reprochable, pues si no ganan un salario, ¿qué beneficios piensan obtener de su labor?

Y en esto siempre salta a la memoria la frase "no me den nada, pero pónganme donde hay".

En la previa gestión comunista de la Alcaldía de San Salvador abundaron señales de aprovechamiento del puesto más que del salario, comenzando con la firma de un cuestionado convenio con canadienses, que los concejales no habrían tenido tiempo de leer ni menos analizar, como ocurre cuando la sopa está cocinada de antemano.

Al finalizar esa gestión, las nuevas autoridades encontraron que la alcaldía quedaba bajo el peso de una deuda de varias decenas de millones de dólares, además de la suciedad imperante, de los prostíbulos autorizados por doquier, del abandono de programas de beneficio al colectivo, del casi nulo mantenimiento a parques y monumentos públicos. Y, encima de eso, miles de activistas políticos a sueldo de la alcaldía, pagados con dinero de los contribuyentes.

Nepotismo quiere decir el favorecer a nepotes o sobrinos, así como a nietos, por gente que detenta cargos públicos o eclesiásticos. El vocablo se aplicaba, en siglos pasados, a los sobrinos de los papas.

El término es elástico en el sentido que se puede aplicar al nombramiento tanto de primos, tíos y otras parentelas, como a correligionarios, allegados políticos y gente de las "amigatelas"; ya se dio el caso de un funesto depravado que nombró a una manicurista en un cargo público de primer orden.

Hay un alto costo en nombrar a inexpertos en puestos públicos

El alcalde bien podría decir en su defensa que los dos nombramientos son un par de granitos de sal en el océano nepotista en que se ha convertido el Estado salvadoreño; hay un ministro que, además de docenas de parientes en la mamandurria pública, hasta metió a la mujer a presidir una dirección general.

Es la fábrica de empleos que ofreció Funes durante su campaña de "el cambio", pero maquinaba empleos para activistas rojos, no empleos destinados a personas capacitadas para desempeñarlos.

El nepotismo es una variante de tener "cuello", valerse de influencias, comprar canonjías a cambio de favores, presionar.

Hay nefastas consecuencias de crear empleos a dedo para "darles algo" a activistas políticos. La primera es la enormidad del costo; de un año a otro se crearon casi cuarenta mil plazas que obviamente no se necesitaban pues el gobierno venía funcionando mejor sin ellas.

A esto se suma el costo y desgaste de colocar en puestos claves a cuñados, nietas y cheras que no tienen capacidad para desempeñarlos y van de error en error y de ocurrencia en ocurrencia. Y además están los actos y compras cuestionados, como los famosos camioncitos chatarra, o los que a cualquier "primo" pueda ocurrírsele hacer viéndose en la posición privilegiada de ser pariente del que manda.