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El anzuelo para el robo es la “pensión universal”

No pueden garantizar medicinas en los hospitales, ni agua en mil colonias, ni vacunas, ni bonos escolares, ni calles ordenadas ni nada de nada, pero sí “una pensión para todos los salvadoreños”.

E l anzuelo para tomar los ahorros de los trabajadores --cuentas individuales, pertenecientes a un trabajador, no a “el Estado”-- es que el gobierno garantizará una “pensión mínima” para todos los salvadoreños.
 
No pueden garantizar medicinas en los hospitales, ni agua en mil colonias, ni vacunas, ni bonos escolares, ni calles ordenadas ni nada de nada, pero sí “una pensión para todos los salvadoreños”.

De seguro que muchos de los que constituyen el “voto duro” comunista lo creen. Y para “robarse” los ahorros y atropellar a los trabajadores dueños de esos ahorros, como lo denuncian los sindicalistas, cuentan con el sumiso voto de la aplanadora legislativa, pero no se trata en esto de lograr una mayoría a favor del desvalijamiento, sino de pasar por encima de las garantías constitucionales sobre la propiedad, lo que sustenta los ahorros, cómo respaldan las cuentas en los bancos, la propiedad de una vivienda o la propiedad intelectual.  Pues igual es robarle a Pedro sus ahorros como quitarle a Juan su finquita o “clavarse” patentes industriales.

Y eso, pisotear normas esenciales del Derecho, nos precipitaría a la anarquía, nos hundiría en una congolización africana donde la ley la define el déspota o la turba.  Y al borde de la anarquía venimos estando como país desde hace más de diez años, como lo demuestra, entre otros hechos, que la ley apenas rige en menos de la mitad del territorio. Y un gobierno que no puede garantizar la seguridad de los habitantes, menos podrá garantizar “una pensión para todos”.

Es más: la mayoría de países industrializados y países del Segundo Mundo está en aprietos para pensionar a sus pobladores.

Esas naciones enfrentan una venidera crisis pese a que en ellas funcionan los pesos y contrapesos institucionales, no se despilfarran recursos como en nuestro suelo, no se sufre de la clase de desbocada corrupción que aquí priva.

   Y los corruptos desde ya se relamen los labios pensando en el chorro de dinero ajeno que se pondrá a su alcance al pasar a manos de “el Estado” los ahorros de los trabajadores, como se pusieron a su alcance las arcas públicas.

   
Lo único que falta en el país son puntos oficiales de asalto 

                                      
Lo que falta es que los comunistas monten puntos de asalto en las carreteras, como lo están perpetrando las pandillas, movidas por el mismo animus robandi.

En los siglos XVIII y XIX la medicina europea dispuso que la causa de la mayoría de enfermedades era la presencia de “humores” en el organismo, por lo cual prescribían sangrías --sangrar a los pacientes-- para devolver la salud. Y así a sus pobres víctimas los sangraban hasta dejarlos blancos aunque fueran, como dicen los portugueses, “pretos”.

Esa es más o menos la política fiscal o económica, si pudiera usarse la palabra, del actual grupo en el poder: exprimir el cuerpo social hasta lo máximo, dejar sólo el bagazo.