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Ya anuncian sin escrúpulos el despotismo comunista

Bajo tal esquema, la gente quedaría despojada de sus derechos más elementales, reducida a obedecer y llevar su vida aislada del resto del mundo e inclusive del resto de sus connacionales 

El programa efemelenista para tomar control del país e instaurar una dictadura fue expuesto en los documentos presentados en el Primer Congreso de este año, programa que se propone controlar los tres órganos del Estado, abolir la Constitución de la República en sus rasgos esenciales, usurpar las grandes empresas, imponer una censura total y reducir a los salvadoreños a la condición de siervos.

De alcanzar los objetivos que se enumeran en el documento, los comunistas abandonarían los esquemas que definen la democracia, el orden de libertades y apego al Derecho, al igual que las relaciones constructivas con otros estados y  las avanzadas culturales, tecnológicas y espirituales de Occidente.

La desobediencia a las resoluciones dictadas por la Corte Suprema de Justicia, incluida la restitución de personas a quienes les robaron sus empleos, comprueba el uso de tácticas dilatorias para socavar el orden legal.

El esquema revelado contraviene la Constitución de la República, los tratados internacionales que protegen los derechos humanos incluyendo la libre expresión, al igual que los acuerdos que definen las relaciones del país con el conjunto de naciones democráticas, desmarcándolo de la moral, la razón y lo que es decente, honesto y constructivo.

Bajo tal esquema, la gente quedaría despojada de sus derechos más elementales, reducida a obedecer y llevar su vida aislada del resto del mundo e inclusive del resto de sus connacionales, aprisionada en sus pasajes y comunidades.

Lo que se anuncia, sin escrúpulo alguno, es un golpe de Estado, un asalto masivo contra bienes, propiedades y actividades ahora en manos de ciudadanos, el robo de activos en bancos y financieras, el encarcelamiento, destierro y persecución de quienes se opongan al atraco.

El control de la judicatura que se fija como un objetivo dejaría a la gente sin posibilidad de presentar recursos de amparo y expuestas a ser perseguidos y condenados echando mano de testimonios falsos y procesos amañados, como el caso de Leopoldo López en Venezuela lo comprueba y que ya dio inicio en este suelo con varios juicios marcadamente políticos.
 

La única capacidad de los rojos
es destruir lo que encuentran  

 El documento se presentó como una posición “consensuada” en consultas con “más de veinte mil personas”, pero no refleja ninguna innovación, ningún cambio de dogmas que sea distinto de lo que ha sido la línea del comunismo desde sus inicios en El Salvador. El odio de clases, la ignorancia sobre las tendencias y cambios en la economía mundial, cerrarse a toda razón y toda decencia, es lo medular de la “venidera sociedad”, como la apetencia por lo ajeno y la vocación esclavista.

La soberbia con que se presentó la propuesta choca con las realidades de un régimen que está destruyendo la inversión, generando desconfianza y colapsando los servicios públicos.

El actual desgobierno ni siquiera puede alimentar y cuidar a los animales del zoológico, lo que llevó a Cultura a pedir ayuda “a la empresa privada” como si los presupuestos asignados no fueran obtenidos, precisamente, del saqueo fiscal a la empresa privada.

Al destruir el sector productivo, y siendo El Salvador una tierra sin significativos recursos naturales fuera de la inventiva y laboriosidad de sus pobladores, nos exponemos a una hambruna, a un grave dislocamiento de los abastecimientos, a un colapso de los servicios públicos, a la anarquía y a represiones para controlar gente sin esperanza.