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Último adiós al fiscal que denunció a Cristina Fernández

Cientos de personas se congregaron en las inmediaciones del cementerio con carteles que rezaban "Nisman somos todos" y "La verdad no muere", en homenaje al investigador

Un grupo de personas se manifestó pidiendo justicia a la llegada del cortejo fúnebre del fiscal Alberto Nisman a un cementerio judío en la localidad de La Tablada, en las afueras de Buenos Aires.

Un grupo de personas se manifestó pidiendo justicia a la llegada del cortejo fúnebre del fiscal Alberto Nisman a un cementerio judío en la localidad de La Tablada,...

Un grupo de personas se manifestó pidiendo justicia a la llegada del cortejo fúnebre del fiscal Alberto Nisman a un cementerio judío en la localidad de La Tablada, en las afueras de Buenos Aires.

La exesposa del fallecido fiscal Alberto Nisman expresó el jueves que tiene la certeza de que su muerte "fue obra de otra persona" durante la ceremonia de entierro del investigador cuya muerte a pocos días de presentar una grave denuncia contra la presidenta Cristina Fernández conmocionó a Argentina.

"Ninguno de nosotros creemos que vos hayas sido el acreedor de este final", dijo la jueza federal Sandra Arroyo Salgado durante las exequias en el Cementerio Israelita de la localidad de La Tablada, en las afueras de Buenos Aires, según reportó la Agencia Judía de Noticias y confirmó a AP un testigo que estuvo presente pero pidió no ser identificado por la sensibilidad del caso.

Nisman, de 51 años, fue hallado muerto el 18 de enero, pocos días después de haber denunciado ante un juez a la presidenta Cristina Fernández como supuesta encubridora de los sospechosos iraníes de un atentado a un centro judío.

La muerte de Nisman, quien desde hacía 10 años investigaba el ataque en 1994 a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), que causó 85 muertos, conmocionó al país y generó una crisis política e institucional. La justicia aún no ha determinado si se suicidó, fue inducido a hacerlo o lo mataron.

Sin embargo, su exesposa manifestó, rodeada de familiares y amigos del fiscal, que "tenemos la certeza de que esto fue obra de otra persona. No sabemos de quién, es difícil".

La jueza también cuestionó la investigación de la muerte de Nisman porque "hoy siento que no sé si están trabajando como deberían trabajar. Y espero que sepas perdonar lo que se hizo y todavía no se hizo para descubrir la verdadera razón de este final".

No obstante, la magistrada resaltó que "hay gente en nuestro ámbito que está dispuesta a luchar como vos lo hiciste por la verdadera respuesta. La lucha por la verdad y justicia por las 85 vidas era tu prioridad. Haremos lo mejor para poder llegar a la verdad".

Arroyo Salgado tuvo dos hijas con Nisman, Iara y Kala. En nombre de ellas, la jueza leyó dos emotivas cartas. En una, la más pequeña prometió reencontrarse con él cuando muera.

Miembros del Poder Judicial, referentes de la comunidad judía y dirigentes políticos de la oposición estuvieron entre las 300 personas autorizadas a participar de la ceremonia religiosa en el cementerio, al cual no tuvo acceso la prensa.

"Nos enterraron un pedazo de nuestra República; es un día de reflexión y tristeza para todos los argentinos", dijo a The Associated Press la diputada opositora Patricia Bullrich, poco antes de entrar al cementerio. La legisladora, quien dijo haber hablado dos veces con el fiscal el día antes de su muerte, señaló cuando se conoció el hecho que el investigador se sentía amenazado.

En tanto que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió el jueves un comunicado en el cual instó al Estado argentino a "continuar con las investigaciones de oficio garantizando que sean conducidas con debida diligencia y de manera exhaustiva e imparcial, y siguiendo diversas líneas de investigación que tengan en cuenta si la muerte de Alberto Nisman podría estar vinculada a su labor como fiscal".

Cientos de personas se congregaron en las inmediaciones del cementerio con carteles que rezaban "Nisman somos todos" y "La verdad no muere", en homenaje al investigador.

"Siento bronca, tristeza, impunidad y mucha vergüenza por lo que se está haciendo en nuestro país", dijo a la AP María Rosa Peirano, una vecina de la zona. Algunos cantaron el himno nacional y otros lloraron.

El vicepresidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), Waldo Wolff, uno de los oradores durante las exequias, consideró que "hoy estamos tanto o más lejos de encontrar justicia que aquel 18 de Julio de 1994 a las 9.53 de la mañana" cuando se produjo al ataque a la AMIA. "Le han tirado mucha más confusión a la causa y su trama", agregó.

Wolf relató que en un encuentro que mantuvo con Nisman cuatro días antes de su muerte para interiorizarse sobre la denuncia contra la presidenta, el fiscal "nos expresó a los presentes varias veces una única molestia. Nos dijo que él sabía que a partir de ahora sus hijas iban a escuchar barbaridades falaces sobre él de parte de aquellos que intentarían denostarlo, estigmatizarlo y ensuciarlo. Pero que aun así él sabía que estaba haciendo lo que debía hacer".

Las hijas de Nisman, ambas menores de edad, publicaron un mensaje de adiós a su padre en un diario de Buenos Aires: "Papá, nosotras, tus hijas, Iara y Kala, solo necesitábamos de vos, tu presencia y compartir buenos momentos. Hoy te despedimos, sabiendo de tu dedicación al trabajo. Esperamos que ahora puedas estar en paz. Nosotras guardamos en nuestro corazón los lindos momentos vividos juntos".

Nisman acusó a la presidenta de ser la ideóloga de un plan para encubrir a los iraníes a quien el propio fiscal había señalado como responsables del atentado contra AMIA. El objetivo, según Nisman, era restablecer las relaciones comerciales con Irán para intercambiar granos por petróleo, justo cuando el país sudamericano atravesaba una crisis energética.

Como parte de esta maniobra, según el fiscal, se firmó en 2013 un memorando de cooperación judicial entre ambos países, que fue ratificado por el Congreso argentino pero no por el iraní. Además, la justicia argentina lo declaró inconstitucional en 2014.

Nisman, de 51 años, fue hallado sin vida el 18 de enero por la noche por su madre y sus guardaespaldas en el cuarto de baño adyacente a su dormitorio, con un tiro en la cabeza.

Su fallecimiento en el departamento donde residía, cuyas puertas no fueron violentadas, se registró horas antes de presentarse al Congreso para dar detalles sobre la denuncia que hizo contra la presidenta, el canciller Héctor Timerman y allegados al oficialismo.

En un mensaje a la población, Fernández calificó el lunes la denuncia de Nisman en su contra de "descabellada" e insistió que la firma del memorando con Irán era la única vía para sacar de la parálisis a la causa AMIA, ya que ese país se niega a entregar a la justicia argentina a los señalados como autores del atentado.

La presidenta, además, aseguró que esta denuncia y la posterior muerte del fiscal que la impulsó forman parte de un complot para desestabilizar a su gobierno y apuntó además a un alto ex agente de inteligencia recientemente removido, Antonio "Jaime" Stiuso.

Diego Lagomarsino, el asesor en informática que el 17 de enero suministró a Nisman la pistola que le causó la muerte un día después, dijo en la víspera que el fiscal le había pedido el arma para garantizar la seguridad de sus dos hijas y porque "ni siquiera confiaba" en sus guardaespaldas.

Lagomarsino realizaba tareas de seguridad informática e interceptación de llamadas en la fiscalía del investigador.

Lagomarsino, quien se presentó voluntariamente a declarar horas después del hallazgo del cadáver de Nisman, fue acusado de haber "facilitado" el arma por la fiscal que investiga la muerte, quien aclaró que no hay elementos para imputarlo por el deceso.

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